viernes, 31 de mayo de 2019

TRATAMIENTO DEL TDHA

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¿Qué es el tratamiento psicopedagógico?

El tratamiento psicopedagógico del TDAH es un recurso muy importante para responder adecuadamente a las necesidades educativas específicas que puedan tener los alumnos con TDAH, procurando comprender los procesos de enseñanza y aprendizaje en el contexto escolar y extraescolar. El objetivo de este tratamiento es conseguir que el alumno aprenda de una forma más efectiva.
Como ya hemos visto, el TDAH no sólo afecta a la conducta, sino que también afecta a nivel cognitivo. Esto quiere decir, que debemos ayudar al niño con TDAH a que compense esta dificultad a través de diversas habilidades. La enseñanza de estas habilidades es lo que entendemos por tratamiento psicopedagógico.

Formación de los profesores

El colegio como hemos mencionado en Detectar el TDAH en el colegio, es un entorno ideal para detectar el trastorno y esencial para su manejo. Por ello es fundamental que los docentes reciban información y formación sobre el trastorno, para que estén alerta para la detección ante las posibles señales y que sepan cómo atender a cada uno de sus alumnos en función de las necesidades, para mejorar el rendimiento en el aula y favorecer un entorno apropiado para el aprendizaje.

Intervenciones psicopedagógicas

Anticipar

En este caso se trabaja sobre la capacidad de prepararse para realizar una actividad o una tarea. De esta forma, el niño con TDAH puede evitar mediante la realización de un listado, por ejemplo, que se le olviden los materiales que va a necesitar para realizarla.

Planificar

Desarrollando la capacidad del niño de establecer los diferentes pasos que tiene que realizar para alcanzar un objetivo. Este trabajo de planificación también le va a ayudar a fragmentar las tareas y que le resulte más sencillo finalizar lo que empieza.

Monitorizar

Se pretende desarrollar la capacidad del alumno de monitorizar su actuación durante el desarrollo de una tarea de acuerdo con las instrucciones que se han dado. Se puede monitorizar durante la tarea o después de haberla realizado, corrigiendo la acción que no se haya hecho correctamente.

Organizar

Tener una agenda de la cual se lleve un control frecuente ayuda a recordar las tareas pendientes y los materiales necesarios. Es muy útil también organizar un esquema de asignaturas y aulas, para poder anticipar el cambio antes de que se produzca.

Evaluaciones

Adaptar las evaluaciones para que les sea más sencillo completar los exámenes es una medida que puede tener un impacto muy positivo en sus resultados. Por ejemplo, dejarles un poco más de tiempo para terminarlo, dejar que hagan los exámenes en un entorno más tranquilo o dejar que se levante cada cierto tiempo.

Rutina

Los niños con TDAH pueden enfrentarse a menudo a muchas dificultades en la jornada escolar debido a sus problemas de atención y comportamiento. Establecer una buena rutina en el colegio puede:
– facilitar la interiorización de una estructura que permita la diferenciación entre cada asignatura, profesor y aula.
– ayudar a que el niño esté a tiempo en clase con los deberes y materiales adecuados.
– favorecer que el niño esté más centrado y le resulte más sencilla la consecución de tareas.

Evaluación del aprendizaje

Evaluar el aprendizaje, reconocer los avances y facilitar comentarios al respecto es especialmente importante en el entorno escolar. Las observaciones positivas del profesor, aunque los logros sean muy pequeños, pueden ser alentadoras y mejorar la autoestima y la motivación de lo niños.
Puede ser útil tener en cuenta en la valoración:
– un reconocimiento más informal de las conductas positivas que ayudan al aprendizaje diario, como por ejemplo, estar atento en clase.– los deberes  y tareas que se han completado.

Aunque los niños con TDAH tengan los conocimientos apropiados para obtener buenas notas en los exámenes, les puede resultar complicado adaptarse al formato y a los tiempos establecidos. Esto suele ser causado por: distracciones constantes, problemas para gestionar el tiempo, dificultad en el inicio de las tareas y para recordar hechos concretos.
Aplicar otros métodos de evaluación puede ofrecer al niño más oportunidades de demostrar sus conocimientos. Como pruebas basadas en conversaciones y proyectos, en lugar de pruebas escritas.
Si la evaluación debe ser por escrito estas son unas recomendaciones que pueden ayudarle a obtener mejores resultados:
– Concederle más tiempo.
– Colocar a los niños que dispongan de más tiempo para realizarlo en un aula aparte para evitar distracciones y conflictos entre compañeros.
– Realizar exámenes tipo antes de la evaluación real.
– Colocar al niño en un sitio lejos de distracciones.
– Leer en voz alta las preguntas e instrucciones antes del inicio de la evaluación.
– Hacer hincapié en los elementos que pueden causar confusión dentro del examen.

tratamiento psicológico del TDAH tiene como objetivo ayudar a pacientes y familia a manejar los síntomas del trastorno y el impacto que éstos puedan tener en su vida diaria.
La intervención psicológica se debe realizar en el paciente y su entorno familiar. En función de las necesidades del paciente y las condiciones individuales se creará un plan de tratamiento personalizado.
Según la Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en niños y Adolescentes hay dos terapias que han demostrado evidencia científica para el TDAH: la terapia conductual y la cognitiva.
También recomienda la terapia cognitivo-conductual como tratamiento inicial cuando se den las  situaciones siguientes:
  • TDAH leve
  • Impacto mínimo del TDAH en la vida del niño
  • Los padres y los profesores discrepan mucho sobre la frecuencia de los síntomas.
  • Los padres rechazan el tratamiento con medicación.
  • En los niños que sean menores de 5 años.

Terapia conductual

Analiza la conducta e identifica los factores que hacen que la conducta sea inadecuada, se determinan las conductas que se desea cambiar y se establecen unos objetivos. A partir de ahí se organiza un plan para ir modificando el comportamiento que se quiere eliminar.

Técnicas operantes

Refuerzo positivo
Es un procedimiento mediante el cual se presenta un estímulo “bueno” (algo que le gusta o le interesa) después de la realización de una conducta aumentando la probabilidad de que la conducta vuelva a producirse.
Economía de fichas
Este sistema establece una serie de conductas específicas y unos premios que se podrán conseguir al respetarlas. Esta técnica pretende fomentar las buenas conductas (reforzamiento positivo – al conseguir fichas) y disminuir las conductas indeseadas (castigo negativo – al perder fichas).
Extinción
Es el modelo más utilizado para reducir una conducta. Se trata de disminuir la respuesta reforzada a un comportamiento indeseado, para lo cual es fundamental determinar qué es lo que está reforzando ese comportamiento, para dejar de reforzarlo.
Tiempo fuera
Está técnica pretende privar al niño de cualquier reforzador que pueda tener en el contexto de una mala conducta, aislándolo durante un corto período de tiempo (1 a 5 minutos). Se le debe explicar previamente al niño (sin mostrar mucha atención) que su comportamiento no es el correcto y que dispone de un momento aislado para reflexionar sobre ello.
Sobrecorrección
Se aplica cuando hay un comportamiento negativo y se le pide que rectifique lo que ha hecho mal y restaurar el daño que ha hecho. En el caso de la sobrecorreción de práctica positiva, la persona que ha hecho algo mal, debe repetir una conducta positiva que se le indique.

Terapia cognitiva

La cognición está compuesta de procesos como el aprendizaje, la atención, la memoria, la toma de decisiones… Y la terapia cognitiva lo que pretende es identificar cuáles de estos procesos están creando problemas, y trabaja para cambiarlos por otros más adecuados.

Autoinstrucciones

Es una técnica de cambio de comportamiento en el que se modifican los pensamientos, sustituyéndolos por otros que pueden ser más útiles y efectivos para alcanzar los objetivos o metas que se proponga el paciente. Estas autoinstrucciones se las da el paciente a sí mismo, para dirigir de esta forma su forma de actuar: “Voy a escuchar al profesor”, “Tengo que cruzar la calle con cuidado”…

Técnicas de autocontrol

Gran parte de los problemas de autocontrol se pueden corregir aprendiendo a moderarse para reducir comportamientos impulsivos que son inmediatamente gratificantes, pero que a medio plazo no son beneficiosos.
Para realizar un programa de autocontrol, se pueden seguir los siguientes pasos:
– Detectar cual es el problema y establecer los objetivos que se quieren conseguir.
– Comprometerse a modificar su propia conducta.– Registrar los datos e identificar las causas del problema.– Diseñar y aplicar un programa de tratamiento del problema.– Prevenir la recaída y lograr que la mejora perdure.

Técnicas de inhibición de respuesta

Básicamente este entrenamiento consiste en “párate y piensa”, que consiste en realizar un entrenamiento ante una señal visual de stop para inhibir una respuesta y tomar decisiones. 
Pararse
De esta forma se inhibe la respuesta que inicialmente íbamos a tener. En ese momento hay que analizar qué es lo que ha ocurrido y tomar consciencia de la situación.
No actuar
Entrenar así la capacidad de demora, controlando el impulso y recapacitando sobre la respuesta adecuada que se debe dar.
Pensar
Pensar en cómo se puede solucionar el problema y las alternativas posibles, y las consecuencias que pueden tener cada una de ellas.
Planificar
Decidir cuál de las alternativas es la mejor y decidir cómo se debe actuar.
Actuar
Es importante mantener la atención frente a la distracción o la tentación de hacer algo.
Autoevaluación
Esta etapa es fundamental para seguir aprendiendo y también para valorar cómo hemos gestionado la situación.

Técnicas de resolución de problemas

La terapia de resolución de problemas es una estrategia de intervención clínica que consiste en la presentación y práctica de un método estructurado en una serie de pasos, con el objetivo de ayudar al paciente a resolver sus propios problemas, mejorando las competencias sociales y disminuyendo el malestar psicológico que éste pueda padecer.

Imaginar el pasado y el futuro
El paciente debe visualizar en su mente el recuerdo de una situación del pasado similar a la que en ese momento debe enfrentarse. El psicólogo va a ayudar al paciente a fijarse en los estímulos significativos y apropiados de la situación que nos dan información sobre lo que está pasando y sobre cómo actuar. La ayuda a analizar el significado.

Autoevaluación reforzada
Además de aprender a autoevaluarse, en este paso se trabaja el que el paciente sea capaz de realizar una valoración más objetiva y ajustada a la realidad de las cosas que hace y de cómo reacciona antes ellas.

Vigilancia cognoscitiva
Permite trabajar la conciencia de atención del paciente. Se utiliza el sonido de una campana a intervalos regulares para enseñarle a responder ante ese estímulo recordándole que debe estar atento a la tarea que está llevando a cabo para poder resolverla correctamente.

Entrenamiento en habilidades sociales

¿Qué son habilidades sociales?

Sonreír – Saludar – Hacer favores – Cortesía – Ayudar – Cooperar – Compartir – Unirse al juego – Iniciar, mantener y terminar conversaciones – Expresar y recibir emociones – Saber defender derechos y opiniones asertivamente – Identificar y solucionar problemas.

Como ya hemos visto, es probable que las personas con TDAH tengan problemas relacionados con el manejo de las habilidades sociales. Esto implica problemas para relacionarse de forma satisfactoria con los demás, familiares, pareja, hermanos, compañeros de colegio o trabajo.
Cuando hablamos de estas dificultades que desarrollan los niños con TDAH y que influyen en sus relaciones a lo largo de su vida, hablamos de un problema que viene de un escaso desarrollo de habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación verbal y no verbal, la negociación o la resolución de conflictos sociales… Que son imprescindibles para regular las relaciones sociales y evitan que se desarrollen conductas inadecuadas, que pueden acarrear rechazo por parte de los demás, burlas, críticas, etc.

Para mejorar estas habilidades sociales, se emplean técnicas de terapia cognitivo-conductual, generalmente en grupo, trabajando aspectos como:
– Autoestima, comunicación emocional.
– Entrenamiento en asertividad.– Reglas de sociabilización.– Entrenamiento en conductas prosociales.– Habilidades de competencia social.

Entrenamiento para padres


El entrenamiento para padres y la intervenciones a nivel familiar han demostrado ser efectivas en muchas ocasiones. Las sugerencias que se hacen a continuación sólo pretenden establecer un marco de trabajo que sirva de guía para trabajar la relación paternofilial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño con TDAH.9

En el entrenamiento para padres se trabaja sobre los siguientes puntos:

– Identificar las situaciones que generan problemas específicos y los problemas de comportamiento que generan. Así como los elementos que precipitan las conductas disruptivas. Es importante registrar la evolución constantemente.
– Analizar las consecuencias positivas y negativas de los comportamientos apropiados y no apropiados con los padres.
– En el caso de que en la relación padre-hijo se produzcan muchos roces y pocas interacciones positivas, se trabaja para reforzar las habilidades de los padres durante las sesiones para el mejor manejo de las situaciones.
– Enseñar a los padres métodos de comunicación efectiva para establecer normas y llevar el mando (establecer contacto visual, dando órdenes de una en una, dando órdenes en un contexto positivo…).
– Establecer consecuencias negativas apropiadas para cada problema de comportamiento específico. Las consecuencias deben estar estrechamente relacionadas con el problema en sí.
– Utilizar sistemas de economía de fichas para los problemas de conducta constantes. Los padres pueden así aprender a penalizar y recompensar conductas negativas y positivas.
– En el caso de problemas de conducta más graves, se enseña a emplear técnicas de tiempo fuera. Es importante comprender bien cómo funciona y cómo debe emplearse para que no se convierta en un castigo sin aprendizaje.

El itinerario de los TDHA

no de los principales problemas que en la actualidad dificulta y retrasa un diagnóstico precoz en TDAH, es la falta de un itinerario o plan de actuación consensuado a nivel nacional en el ámbito sanitario y educativo, repercutiendo negativamente sobre los afectados por el TDAH.
A día de hoy, desde que existe la sospecha de TDAH no hay un circuito establecido. Así, el abordaje del trastorno es totalmente variable dependiendo no sólo de la Comunidad Autónoma, sino de las provincias, ciudades y centro médico.

En 2010, el Ministerio de Sanidad publicó la Guía Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentescon el objetivo de poner a disposición de la población general y de los profesionales sanitarios y de la educación, una herramienta útil con respuestas a las cuestiones básicas del trastorno. Sin embargo, según los datos recogidos en el Informe PANDAH los agentes implicados en el diagnóstico del TDAH constatan que esta guía se utiliza poco y resulta poco accesible para la población general y los docentes.

El circuito del paciente

Como ya hemos comentado, el circuito de diagnóstico y tratamiento que siguen los pacientes con TDAH puede variar significativamente en función de la Comunidad Autónoma o de la zona en la que se encuentren. Los pacientes y sus familias se pueden sentir desorientados y no tienen información necesaria para saber a qué tipo de profesional tienen que acudir y de cómo llegar hasta él. 
A continuación, ofrecemos una pequeña guía paso a paso  de lo que suele suceder en caso de sospecha de TDAH:

En el caso de los niños

La familia sospecha 
Acude al pediatra de cabecera. Si el pediatra tiene experiencia en TDAH puede realizar él mismo el diagnóstico y elaborar un plan clínico. En el caso de que no pueda realizar el diagnóstico debería derivar al niño, según la Comunidad Autónoma, al departamento de salud mental infanto-juvenil o bien a los servicios del área de atención especializada, donde le realizarán las pruebas necesarias y un diagnóstico.
El colegio sospecha 
El equipo de orientación escolar debería pedir consentimiento a la familia para realizar un informe, que será remitido al pediatra a través de la familia. El pediatra realizará el abordaje o la derivación correspondiente.

En el caso de adolescentes y adultos

El adulto, por iniciativa propia, o el adolescente acompañado de sus padres suelen acudir en primer lugar al médico de familia para que realice una primera valoración y le derive a un especialista (psiquiatra o neurólogo). En muchos casos, los adultos acuden al especialista por alguna comorbilidad asociada. 
Si el adulto descubre su TDAH a raíz del diagnóstico de su hijo, suele iniciar el recorrido con el mismo especialista que esté atendiendo a su hijo.

A partir de los 14-18 años, según en qué Comunidad Autónoma, el paciente dejar de pertenecer al área de medicina pediátrica para pasar al médico de familia. En ocasiones esto puede causar complicaciones:
– El médico de Atención Primaria puede ser ajeno a la problemática adolescente y al TDAH.
– El adolescente puede dejar de acudir a consulta.– El equipo médico de Salud Mental del Adulto puede no estar familiarizado con el manejo del TDAH.

¿Quien realiza el diagnóstico del TDHA?

Cuando en el colegio te ha comentado el profesor o el orientador escolar, que tu hijo muestra posibles síntomas de TDAH, y que según su recomendación debería verlo un especialista, te empiezas a hacer muchas preguntas ¿Qué es el TDAH? ¿A qué especialista he de acudir? ¿Quién diagnostica el TDAH? ¿Cuáles son los profesionales de la salud que se ocupan de los trastornos mentales en niños? ¿Puedo acudir a cualquiera de ellos?
En esta sección vamos a contestar a todas estas dudas, que es normal que surjan en una primera toma de contacto con el posible trastorno:
a respuesta a esta pregunta varía de un país a otro1.
En lo que respecta a España, los profesionales de la salud que con más frecuencia realizan el diagnóstico clínico son:
– psiquiatra de niños y adolescentes
– neuropediatra– pediatra– psiquiatra de adultos– neurólogo

¿Puedo acudir a cualquier profesional de salud mental?

Lo ideal es acudir a un facultativo de cualquiera de los mencionados anteriormente (por supuesto en función de la edad del paciente) que sea especialista en TDAH, o que tenga una amplia experiencia en el diagnóstico y seguimiento del trastorno.
No todos los profesionales de la salud mental están especializados en los mismos campos.

¿Puedo acudir a cualquier profesional de salud mental?

Las evaluaciones para diagnosticar el TDAH, debe realizarlas un equipo multidisciplinar2 que incluya:
 – En niños: psiquiatra del niño y adolescente o neuropediatra, pediatra y psicólogo clínico
– Adultos: psiquiatra de adultos o neurólogo, médico de familia y psicólogo clínico.

TDHA- DIAGNOSTICO

En la actualidad existen dos sistemas de clasificación internacional de criterios para diagnosticar el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): DSM-5 (APA, 2013) y CIE-10 (OMS, 1992). A continuación se explican qué son los sistemas de clasificación, se exponen los criterios de cada uno de estos sistemas y también se realiza una comparación entre ambos.

¿Qué son los criterios diagnósticos?

Se trata del conjunto de síntomas que deben presentarse para realizar un diagnóstico. En el caso del TDAH, existen dos sistemas de clasificación que comprenden unos criterios diagnósticos específicos según han establecido la American Psychiatric Association (APA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con estas clasificaciones, lo que se pretende es establecer las condiciones y síntomas que se deben dar en los pacientes para poder realizar un diagnóstico.

DSM (APA, 2013)

El DSM es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). En 2013 la American Psychiatric Association publicó la quinta revisión de éste, el DSM-5, en vigor en la actualidad. Anteriormente el manual DSM-IV TR se publicó en 2001. Es el sistema de clasificación de trastornos mentales más utilizado a nivel mundial, aportando descripciones, síntomas y otros criterios útiles para el diagnóstico de los trastornos mentales. Es revisado de forma periódica, de acuerdo con las investigaciones, estudios y descubrimientos realizados.

DSM-5

A continuación se detalla la clasificación del TDAH según el DSM-5: 
A- Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo que se caracteriza por (1) y/o (2):

1. Inatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales: 
NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades (por ejemplo, se pasan por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo con precisión).
b. Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).
c. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).
d. Con frecuencia  no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales (por ejemplo, inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad).
e. Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).
f.  Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo tareas escolares o quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios, revisar artículos largos).
g. Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil).
h. Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados).
i. Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).

2. Hiperactividad e Impulsividad

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:
NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
b. Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, se levanta en clase, en la oficina o en otro lugar de trabajo, en situaciones que requieren mantenerse en su lugar.
c. Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. (Nota: En adolescentes o adultos, puede limitarse a estar inquieto.).
d. Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
e. Con frecuencia está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor” (por ejemplo, es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos).
f. Con frecuencia habla excesivamente.
g. Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (por ejemplo, termina las frases de otros; no respeta el turno de conversación).
h. Con frecuencia le es difícil esperar su turno (por ejemplo, mientras espera una cola).
i. Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros (por ejemplo, se mete en las conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso; en adolescentes y adultos, puede inmiscuirse o adelantarse a lo que hacen los otros).

B- Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.

C- Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (por ejemplo, en casa, en el colegio o el trabajo; con los amigos o familiares; en otras actividades).

D- Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la calidad de los mismos.

E- Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, intoxicación o abstinencia de sustancias).

En función de los resultados se podrán clasificar las siguientes presentaciones:
Presentación combinada: Si se cumplen el Criterio A1 (inatención) y el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.
Presentación predominante con falta de atención: Si se cumple el Criterio A1 pero no se cumple el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.
Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: Si se cumple el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) y no se cumple el Criterio A1 (inatención) durante los últimos 6 meses. 

DIAGNOSTICO DEL TDHA

El TDAH es un trastorno heterogéneo y por lo tanto difícil de diagnosticar


De ahí la importancia de que se acuda a un profesional sanitario cualificadopara realizar el diagnóstico (psiquiatra de niños y adolescentes o de adultos, neuropediatra, neurólogo o pediatra) que cuente con una amplia experiencia en el diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

TDHA Y MEDICAMENTOS

Cómo actúan los medicamentos para el TDAH?

Los síntomas en el TDAH están causados por un defecto en unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores, concretamente la dopamina y la noradrenalina. Estos mensajeros químicos son esenciales para que los circuitos cerebrales encargados de mantener la atención, organizar, planificar las acciones y controlar los impulsos, funcionen correctamente.
Esquemáticamente, puede decirse que los medicamentos para el TDAH, lo que hacen es aumentar la dopamina y la noradrenalina cerebral necesarias para un correcto funcionamiento de las áreas cerebrales implicadas en el TDAH, permitiéndole al niño utilizar sus facultades naturales para focalizar la atención, mantener la concentración aunque la tarea resulte tediosa, pensar antes de actuar, escuchar, atender y aprender.

¿Qué tipos de medicamentos existen para tratar el TDAH?

Básicamente existen dos grandes tipos de medicación para el TDAH en niños. Se trata principalmente de los fármacos estimulantes (se considera que actúan sobre la dopamina cerebral), y los fármacos no estimulantes (se considera que actúan sobre la noradrenalina), en aquellas zonas del cerebro que funcionan por debajo de lo normal en los niños con TDAH (área prefrontal).

¿Las dosis de los medicamentos para el TDAH son las mismas para todos los niños?

El tratamiento farmacológico en el TDAH, no solo debe individualizarse y adaptarse a las características únicas e irrepetibles de cada niño o adolescente que lo recibe, sino que además debe revisarse periódicamente y adaptarse a los cambios que se producen en las diferentes etapas evolutivas de la vida.
La dosis de medicamentos para el TDAH se calcula de forma diferente en función del tipo de fármacoque se seleccione, pero por lo general:

  • en función del peso del niño, (hay que tener también en cuenta que la velocidad de metabolización varía enormemente de un niño a otro y no necesariamente es directamente proporcional a su peso).
  • en función de la eficacia obtenida y la tolerancia; procurando siempre mantener un balance positivo a favor de los beneficios terapéuticos obtenidos sobre los efectos secundarios presentados.

Y puesto que la mayoría de los efectos secundarios aparecen al inicio del tratamiento o al aumentar las dosis, siempre insistimos en que el tratamiento farmacológico para el TDAH se tiene que comenzar de forma gradual, tomándose con calma el proceso de ajuste de las dosis y su distribución a lo largo del día; y siempre desde una actitud de escucha atenta de padres, profesores y el propio niño cuando esto sea posible.

¿A qué debo estar atento cuando mi hijo comience a tomar la medicación para el TDAH?

Por norma general, cuando se indica por primera vez un fármaco en pediatría, es importante que los padres estén atentos a cualquier tipo de cambio experimentado por sus hijos en relación al inicio del mismo (bien sean cambios positivos o negativos), y que exista una comunicación fluida con el médico que lo prescribe. En este sentido, la información detallada por parte del especialista acerca de las ventajas e inconvenientes de estos fármacos, de los eventuales efectos secundarios que pueden aparecer durante el tratamiento, y de cómo actuar ante los mismos, resulta de fundamental importancia para tranquilizar a la familia y que el tratamiento pueda realizarse correctamente.
Por ejemplo, en el caso de los medicamentos para el TDAH, la disminución del apetito suele ser un efecto secundario frecuente y que aparece de forma prácticamente constante al inicio del mismo. Y aunque suele preocupar mucho a los padres, en la mayoría de los niños no suele ser un problema grave si se administran las tomas preferentemente después de las comidas, se realizan unos controles clínicos regulares y se siguen una serie de recomendaciones nutricionales por parte del especialista.
Otro efecto al inicio del tratamiento puede ser la dificultad para conciliar el sueño nocturno. No obstante acostumbra a ser un efecto transitorio que se suele controlar en la mayoría de los casos poniendo en práctica unas pautas de conducta y estableciendo unas rutinas de sueño específicas.
En algunos niños también puede observarse cierto nerviosismo, irritabilidad o labilidad emocional. Estos síntomas suelen ser transitorios y se pueden minimizar con un escalado lento de las dosis. La persistencia de dichos efectos o una elevada intensidad de los mismos nos deben hacer replantear el diagnóstico y descartar la presencia de otros trastornos.
Ahora bien, es muy importante ser conscientes de que por lo general los efectos de la medicación para TDAH en niños, no se hacen notar hasta pasados unos 20 a 45 minutos (siendo este tiempo variable en función de la persona), y que no desaparecen hasta pasadas unas horas (4,8 o 12 horas dependiendo del fármaco y de las diferentes presentaciones que estemos utilizando). Esto quiere decir que si se administra un medicamento cuya duración es de 4 horas a las 8 de la mañana, y el comportamiento del niño es desastroso a las 2 de la tarde, esto no significa que el tratamiento haya fracasado, sino que el medicamento para el TDAH no estaba activo en el organismo del niño cuando aparecieron las conductas problemáticas.
En todos estos casos (o siempre que su hijo manifieste algún efecto secundario que le llame la atención o que le preocupe), no dude en comunicárselo inmediatamente a su médico tratante, para que este pueda tomar las medidas que considere oportunas, bien sea cambiando de medicamento o ajustando la pauta farmacológica, para que esta tenga una “mayor cobertura” a lo largo del día.
Información sobre los medicamentos para el TDAH

¿Cómo sabré si a mi hijo le da buen resultado la medicación para el TDAH?

Hemos de tener en cuenta que cuando probamos uno de los medicamentos para el TDAH por primera vez, hemos de dejar cierto margen de tiempo para que sus efectos se puedan poner de manifiesto; puesto que es evidente que la conducta del niño no mejorará de la noche a la mañana. Y una de las principales causas del fracaso del tratamiento farmacológico para el TDAH es interpretar erróneamente qué es lo que pretendemos tratar con el mismo. Por este motivo debemos tener siempre presente que los medicamentos para el TDAH permiten tratar solamente los síntomas nucleares de dicho trastorno (inatención, hiperactividad e impulsividad), y que no tienen efecto sobre otros trastornos que con frecuencia le acompañan (por ejemplo no actúan sobre las actitudes hostiles propias del trastorno oposicionista desafiante, o sobre los trastornos de ansiedad o los problemas de lectura de los niños TDAH que además son disléxicos). Por tanto, cuando no se consiguen efectos positivos directos sobre los trastornos comórbidos que acompañan al TDAH, no se trata de un fallo terapéutico sino de las expectativas.
Si por el contrario y después de un tiempo después de haber introducido la medicación, los padres observan que el niño se centra en la tarea, atiende en clase y mejora el rendimiento académico, se autocontrola mejor y alborota menos, y es capáz de escuchar, seguir las instrucciones que se le dan y terminar las tareas que se le encomiendan; esto quiere decir que el fármaco está haciendo lo que tiene que hacer.

¿Los medicamentos para el déficit de atención son los mismos que los medicamentos para la hiperactividad?

El tratamiento farmacológico para el TDAH de subtipo inatento es el mismo que el utilizado en el TDAH de subtipo hiperactivo/impulsivo, y resulta igual de eficaz en ambos tipos de TDAH. Esto es así porque la inatención y la hiperactividad e impulsividad son las “dos caras de una misma moneda”, es decir, son dos síntomas diferentes que obedecen a un mismo trastorno.

¿Es recomendable hacer “descansos” de la medicación los fines de semana o en vacaciones?

El TDAH es un trastorno médico que afecta a las personas que lo padecen los 365 días del año; comprometiendo no sólo su desempeño escolar y autoestima, sino también su vida familiar y social.
Las repetidas retiradas del tratamiento cuando existe una respuesta positiva a la medicación, se ha visto que no tienen sentido porque no solamente privan al niño de un tratamiento seguro, eficaz y carente de toxicidad por un uso prolongado; sino que además dichas retiradas constantes ayudan a cronificar los efectos secundarios (porque el niño nunca termina de adaptarse a la medicación), y la eficacia farmacológica a largo plazo es ostensiblemente menor en comparación con los niños que han recibido la medicación sin interrupciones ni descansos vacacionales.
Por este motivo, actualmente existe consenso entre los expertos en TDAH, de solamente suspender la medicación de forma controlada cuando queramos estar seguros de que el niño la continúa necesitando y bajo la supervisión del médico tratante.

¿Cuánto tiempo deben recibir medicación para el TDAH los niños?

El tratamiento farmacológico en el TDAH suele ser largo y debe administrarse hasta que el niño lo necesite. En muchas ocasiones se mantiene hasta la adolescencia ó incluso más allá de esta; por lo que cada caso individual debe revisarse periódicamente. En este sentido, resulta de fundamental importancia la realización de controles clínicos periódicos que le permitan al médico especialista vigilar la evolución del niño y monitorizar la aparición de eventuales efectos secundarios; ajustando y adaptando la pauta farmacológica a las necesidades propias de las diferentes etapas evolutivas de la vida.