viernes, 31 de mayo de 2019

TDHA Y AUTOESTIMA


MEJORA DE ASPECTOS SOCIOEMOCIONALES
El alumnado con TDAH se caracteriza por su inmadurez y su gran de- pendencia emocional. Se comportan en muchas ocasiones como alumnos y alumnas más pequeños, buscando el contacto más directo con el profesor o profesora a edades poco frecuentes, llamando su atención y necesitando sentirse arropados y protagonistas.




A medida que el alumno o alumna crece es más consciente de sus errores y del rechazo de los demás, por lo que su umbral de tolerancia a la frustración desciende. Son estudiantes con baja autoestima, baja tolerancia a experiencias de fracaso, expectativas negativas sobre su rendimiento futuro, un gran sentimiento de falta de control sobre su vida y probablemente síntomas ansiosos y depresivos.
Así y todo, cada niño y niña es diferente y, por tanto, es imprescindible dedicar tiempo suficiente para conocerle en profundidad: historia académica y familiar, intereses, necesidades, etc.

Autoestima:
  Trabajar a través de la educación emocional el miedo a fracasar, a no ser aceptado, a la inestabilidad que siente, a los cambios de humor, etc.

  Utilizar la comunicación asertiva y la empatía.

  Procurar que sienta proximidad afectiva potenciando las relaciones interpersonales y los vínculos sociales a través de juegos, trabajos en grupo, etc.

  Ayudarle a que conozca sus fortalezas y debilidades, conciencián-dole de sus capacidades y trabajando sus debilidades. Aprovechar también el trabajo en grupo para entrenar este aspecto.

  Consultar con el orientador u orientadora para determinar los puntos fuertes y débiles del alumno o alumna con TDAH con el que se está trabajando, para así poder ayudarle mejor.

  Realizar dinámicas grupales, con el objetivo de trabajar la cohesión y la inclusión de todos los miembros del grupo.

  Posibilitar que el alumno o alumna pueda ir conociendo y desarrollando un autoconcepto positivo de mismo.

  Cuidar el lenguaje que utilizamos, evitando mensajes negativos. Por ejemplo, decir: «Si ordenas tu mesa, podrás trabajar adecua-




damente» en vez de: «Eres un desastre, tienes toda tu mesa des- ordenada».

  Asignar al alumno o alumna un rol adecuado y positivo dentro del grupo, aprovechando sus fortalezas. Así por ejemplo, aprovechar sus conocimientos de informática para que ayude a sus compañeros.

  Anticipar las consecuencias de las conductas no adecuadas, de- jando claro qué es lo que ocurrirá cuando se comporte de deter- minada forma.

  Evitar criticarle públicamente o ponerle en evidencia. Usar tono de voz neutro, no reticente ni sarcástico o irónico.

  Aceptar sus dificultades e identificar sus esfuerzos, valorándole cuando realiza algo bien.

  Ofrecerle mayor grado de confianza en su persona y en sus competencias.

  Potenciar las actividades que fomenten la integración del niño o niña.

  Intentar sustituir el verbo ser por el verbo estar. De esta forma no atacamos su autoestima, lo que hacemos es mostrarle la conducta co- rrecta. Ejemplo: no decir «eres malo» sino «te estás portando mal».

Tolerancia a la frustración:
  Adaptar las expectativas conductuales, sociales y familiares a las características del niño o niña.

  Cuando el niño o niña se sienta demasiado frustrado como para terminar un trabajo, asignarle otra actividad menos complicada para que pueda experimentar algo de éxito antes de volver a la tarea original.

  Ir aumentando el nivel de exigencia de acuerdo con los resultados obtenidos.




  Trasmitirle expectativas positivas respecto a sus resultados, a través de mensajes positivos: «Pensamos y creemos que puedes hacerlo».

  Evitar la sucesión continua de situaciones frustrantes: actividades que no puede realizar, situaciones cotidianas que no puede resolver.

  Prevenir la frustración en las relaciones sociales, enseñándole a interpretar los códigos que las rigen y a actuar en consecuencia.

  Entrenar al alumnado a enfrentarse a las dificultades que encuentra al relacionarse con el entorno posibilitando situaciones en el grupo, creadas para este fin y mediadas por el adulto.

Relaciones sociales:
  Programar un tiempo para la enseñanza de habilidades sociales.

  Ayudar al alumnado a entender las señales de su entorno (expre- siones faciales, gestos, señales de peligro, situaciones sociales) y enseñarle alternativas de respuesta adecuada.

  Ayudarle a analizar las consecuencias de sus actos para así poder adaptar su comportamiento a las diferentes situaciones.

  Fomentar las relaciones con sus iguales mediante juegos sociales, trabajo en grupo.

  Establecer una relación de respeto, utilizando por parte del profesor un lenguaje claro y conciso.

  Trabajar las estrategias pro-sociales creando un adecuado clima de aula basado en el compromiso con las normas, el modelado de conducta a través del profesor y de alumnado que puede ejercer un liderazgo positivo.

  Entrenar en resolución de conflictos con situaciones reales y con- cretas. Algunas estrategias de resolución de problemas:




    Ensayo-error: en ocasiones debemos permitir que cometan errores para que aprendan y comprendan las consecuencias de sus acciones.
  Representación mental: esta estrategia consiste en ayudarles a recordar un acontecimiento ya vivido por ellos y las consecuencias que tuvo el mismo.
   Razonamiento de alternativas: ayudarles a generar alternativas ante una misma situación, analizando las consecuencias positivas y negativas de cada uno de ellas.
  Preguntas guiadas: éstas se harán con el fin de que reflexionen sobre los diversos aspectos de una misma situación antes de tomar una decisión.

  Reflexionar y enseñar elementos expresivos, receptivos e interactivos de la comunicación, para aprender a ajustar el lenguaje en las relaciones sociales.


DETECCION del TDHA

La detección a tiempo del TDAH es el primer paso para asegurar un diagnóstico temprano, aumentando las posibilidades de éxito del tratamiento y reduciendo la aparición de comorbilidades.
La escuela es un agente principal en la detección del TDAH y suele ser quien da la primera voz de alerta. Los niños pasan muchas horas en el colegio y eso hace que los profesores o educadores estén en una posición privilegiada para observar el comportamiento de los alumnos, así como para poder comparar la conducta y el funcionamiento cognitivo entre niños de la misma edad y avisar en caso de que exista algún indicio de problema.
El hecho de que un profesor ya haya tenido algún alumno con TDAH facilita la detección de nuevos casos, ya que están más familiarizados con la sintomatología y la alteración del comportamiento que supone.
Los comportamientos derivados del TDAH se encuentran en todos los niños, la diferencia realmente radica en la intensidad y la frecuencia con la que se presentan. Por lo tanto, antes de dar la voz de alarma, conviene consultar al psicopedagogo u orientador escolar para descartar otros trastornos conductuales o psicológicos.

Cómo detectar el TDAH en el colegio

Los niños con TDAH pueden presentar una serie de dificultades académicas derivadas de la sintomatología del trastorno que afectan negativamente a su rendimiento. En el entorno escolar, puedes reconocer la sintomatología del TDAH por:

Déficit de atención

Los niños con TDAH predominantemente inatencional suelen presentar dificultad para hacer una selección de la información relevante, les cuesta mantener la atención durante un tiempo prolongado, por lo que difícilmente terminan las tareas y se distraen con mucha facilidad.

¿Cómo se manifiesta el déficit de atención en el cole?

– Parecen no prestar atención cuando se les habla, se pierden en las conversaciones.

– Les cuesta iniciar cualquier actividad o tarea.

- Tienen dificultad para organizarse y planificar las tareas.
– Entregan los deberes incompletos, sucios o poco cuidados
.– Les cuesta mantener la atención en tareas más largas, aunque sean sencillas.– No cumplen las normas o reglas de los juegos
.– No prestan atención a los detalles.– Su rendimiento varía de una actividad a otra y son inconsistentes.– Parecen solo estar atentos a lo que les gusta.– Evitan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.

Hiperactividad

Cuando el TDAH es predominantemente hiperactivo se puede manifestar por un movimiento excesivo y/o una excesiva actividad verbal incluso en situaciones en las que el comportamiento esperado es completamente contrario. En el colegio puede causar problemas de conducta que lleven a castigos y enfrentamientos con los profesores.

¿Cómo se manifiesta la hiperactividad en el cole?

– Se levantan constantemente de la silla.

- Cambian de postura todo el rato cuando están sentados. 
– Corretean por la clase.

– Molestan a sus compañeros.

– Muerden los lápices y bolígrafos.

– Interrumpen constantemente la clase.

– Cuidan poco los materiales, son descuidados.

- Suelen estar involucrados en más accidentes, peleas…

Impulsividad

Los niños con TDAH predominantemente impulsivo pueden presentar dificultad para controlar su conducta e impulsos. La impulsividad afecta tanto en el terreno emocional como en el motriz, por lo que frecuentemente actúan sin evaluar las consecuencias de sus actos.

¿Cómo se manifiesta la impulsividad en el cole?

– No suelen reflexionar, por lo que pueden parecer inmaduros.
– Al no reflexionar no miden las consecuencias de sus acciones.– Parecen hacer lo primero que se les pasa por la cabeza.– No hacen caso de las advertencias que se les dan.– Presentan dificultades para llevar a cabo tareas que necesiten aplicar estrategias de análisis.– Tienen falta de constancia en las actividades.– No controlan bien la expresión de sus sentimientos.– Tanto castigos como recompensas a largo plazo son poco efectivas con estos niños.

Dificultades en la detección

La lista de comportamientos que se han descrito son características generales que pueden manifestar los alumnos con TDAH, sin embargo, como explicamos a continuación, hay algunos casos más complicados de detectar que otros.

Las niñas

Por lo general, la detección precoz suele producirse en los casos de TDAH en los que el TDAH afecta negativamente al entorno, es decir, en casos de hiperactividad-impulsividad. En los casos predominantemente inatentos, la detección temprana es más complicada, debido a que no llaman la atención, no molestan o se confunde con otra enfermedad… Las niñas con TDAH son principalmente inatentas, y la detección suele ser más difícil y tardía, además internalizan más los síntomas, derivando en un sufrimiento adicional y problemas de ansiedad.

Niños con gran capacidad

Los niños con mayor capacidad intelectual son también propensos a una detección tardía, puesto que “compensan” los síntomas del TDAH con su inteligencia. Por lo general, pasan la educación primaria sin mayor problema, pero al llegar a la secundaria, cuando aumenta la exigencia académica, se produce el fracaso escolar.