lunes, 18 de abril de 2016

Las Competencias Clave

COMPETENCIAS  EN EL CURRÍCULO

La incorporación de competencias básicas al currículo permite poner el acento en aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos. De ahí su carácter básico. Son aquellas competencias que debe haber desarrollado un joven o una joven al finalizar la enseñanza obligatoria para poder lograr su realización personal, ejercer la ciudadanía activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.
La inclusión de las competencias básicas en el currículo tiene varias finalidades. En primer lugar, integrar los diferentes aprendizajes, tanto los formales, incorporados a las diferentes áreas o materias, como los informales y no formales. En segundo lugar, permitir a todos los estudiantes integrar sus aprendizajes, ponerlos en relación con distintos tipos de contenidos y utilizarlos de manera efectiva cuando les resulten necesarios en diferentes situaciones y contextos. Y, por último, orientar la enseñanza, al permitir identificar los contenidos y los criterios de evaluación que tienen carácter imprescindible y, en general, inspirar las distintas decisiones relativas al proceso de enseñanza y de aprendizaje.
Con las áreas y materias del currículo se pretende que todos los alumnos y las alumnas alcancen los objetivos educativos y, consecuentemente, también que adquieran las competencias básicas. Sin embargo, no existe una relación unívoca entre la enseñanza de determinadas áreas o materias y el desarrollo de ciertas competencias. Cada una de las áreas contribuye al desarrollo de diferentes competencias y, a su vez, cada una de las competencias básicas se alcanzará como consecuencia del trabajo en varias áreas o materias.
El trabajo en las áreas y materias del currículo para contribuir al desarrollo de las competencias básicas debe complementarse con diversas medidas organizativas y funcionales, imprescindibles para su desarrollo. Así, la organización y el funcionamiento de los centros y las aulas, la participación del alumnado, las normas de régimen interno, el uso de determinadas metodologías y recursos didácticos, o la concepción, organización y funcionamiento de la biblioteca escolar, entre otros aspectos, pueden favorecer o dificultar el desarrollo de competencias asociadas a la comunicación, el análisis del entorno físico, la creación, la convivencia y la ciudadanía, o la alfabetización digital. Igualmente, la acción tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisición de competencias relacionadas con la regulación de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales. Por último, la planificación de las actividades complementarias y extraescolares puede reforzar el desarrollo del conjunto de las competencias básicas.
En el marco de la propuesta realizada por la Unión Europea, y de acuerdo con las consideraciones que se acaban de exponer, se han identificado ocho competencias básicas:
1.    Competencia en comunicación lingüística
2.    Competencia matemática
3.    Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico
4.    Tratamiento de la información y competencia digital
5.    Competencia social y ciudadana
6.    Competencia cultural y artística
7.    Competencia para aprender a aprender
8.    Autonomía e iniciativa personal
En este Anexo se recogen la descripción, finalidad y aspectos distintivos de estas competencias y se pone de manifiesto, en cada una de ellas, el nivel considerado básico que debe alcanzar todo el alumnado al finalizar la educación secundaria obligatoria.
El currículo de la educación secundaria obligatoria se estructura en materias, es en ellas en las que han de buscarse los referentes que permitan el desarrollo y adquisición de las competencias en esta etapa. Así pues, en cada materia se incluyen referencias explícitas acerca de su contribución a aquellas competencias básicas a las se orienta en mayor medida. Por otro lado, tanto los objetivos como la propia selección de los contenidos buscan asegurar el desarrollo de todas ellas. Los criterios de evaluación, sirven de referencia para valorar el progresivo grado de adquisición.
1. COMPETENCIA EN COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA
Esta competencia se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, de representación, interpretación y comprensión de la realidad, de construcción y comunicación del conocimiento y de organización y autorregulación del pensamiento, las emociones y la conducta.
Los conocimientos, destrezas y actitudes propios de esta competencia permiten expresar pensamientos, emociones, vivencias y opiniones, así como dialogar, formarse un juicio crítico y ético, generar ideas, estructurar el conocimiento, dar coherencia y cohesión al discurso y a las propias acciones y tareas, adoptar decisiones, y disfrutar escuchando, leyendo o expresándose de forma oral y escrita, todo lo cual contribuye además al desarrollo de la autoestima y de la confianza en sí mismo.
Comunicarse y conversar son acciones que suponen habilidades para establecer vínculos y relaciones constructivas con los demás y con el entorno, y acercarse a nuevas culturas, que adquieren consideración y respeto en la medida en que se conocen. Por ello, la competencia de comunicación lingüística está presente en la capacidad efectiva de convivir y de resolver conflictos.
Escuchar, exponer y dialogar implica ser consciente de los principales tipos de interacción verbal, ser progresivamente competente en la expresión y comprensión de los mensajes orales que se intercambian en situaciones comunicativas diversas y adaptar la comunicación al contexto. Supone también la utilización activa y efectiva de códigos y habilidades lingüísticas y no lingüísticas y de las reglas propias del intercambio comunicativo en diferentes situaciones, para producir textos orales adecuados a cada situación de comunicación.
Leer y escribir son acciones que suponen y refuerzan las habilidades que  permiten buscar, recopilar y procesar información, y ser competente a la hora de comprender, componer y utilizar distintos tipos de textos con intenciones comunicativas o creativas diversas. La lectura facilita la interpretación y comprensión del código que permite hacer uso de la lengua escrita y es, además, fuente de placer, de descubrimiento de otros entornos, idiomas y culturas, de fantasía y de saber, todo lo cual contribuye a su vez a conservar y mejorar la competencia comunicativa.
La habilidad para seleccionar y aplicar determinados propósitos u objetivos a las acciones propias de la comunicación lingüística (el diálogo, la lectura, la escritura, etc.) está vinculada a algunos rasgos fundamentales de esta competencia como las habilidades para representarse mentalmente, interpretar y comprender la realidad, y organizar y autorregular el conocimiento y la acción dotándolos de coherencia.
Comprender y saber comunicar son saberes prácticos que han de apoyarse en el conocimiento reflexivo sobre el funcionamiento del lenguaje y sus normas de uso, e implican la capacidad de tomar el lenguaje como objeto de observación y análisis. Expresar e interpretar diferentes tipos de discurso acordes a la situación comunicativa en diferentes contextos sociales y culturales, implica el conocimiento y aplicación efectiva de las reglas de funcionamiento del sistema de la lengua y de las estrategias necesarias para interactuar lingüísticamente de una manera adecuada.
Disponer de esta competencia conlleva tener conciencia de las convenciones sociales, de los valores y aspectos culturales y de la versatilidad del lenguaje en función del contexto y la intención comunicativa. Implica la capacidad empática de ponerse en el lugar de otras personas; de leer, escuchar, analizar y tener en cuenta opiniones distintas a la propia con sensibilidad y espíritu crítico; de expresar adecuadamente –en fondo y forma- las propias ideas y emociones, y de aceptar y realizar críticas con espíritu constructivo.
Con distinto nivel de dominio y formalización -especialmente en lengua escrita- esta competencia significa, en el caso de las lenguas extranjeras, poder comunicarse en algunas de ellas y, con ello, enriquecer las relaciones sociales y desenvolverse en contextos distintos al propio. Asimismo, se favorece el acceso a más y diversas fuentes de información, comunicación y aprendizaje.
En síntesis, el desarrollo de la competencia lingüística al final de la educación obligatoria comporta el dominio de la lengua oral y escrita en múltiples contextos, y el uso funcional de, al menos, una lengua extranjera.
2. COMPETENCIA MATEMÁTICA
Consiste en la habilidad para utilizar y relacionar los números, sus operaciones básicas, los símbolos y las formas de expresión y razonamiento matemático, tanto para producir e interpretar distintos tipos de información, como para ampliar el conocimiento sobre aspectos cuantitativos y espaciales de la realidad, y para resolver problemas relacionados con la vida cotidiana y con el mundo laboral.
Forma parte de la competencia matemática la habilidad para interpretar y expresar con claridad y precisión informaciones, datos y argumentaciones, lo que aumenta la posibilidad real de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, tanto en el ámbito escolar o académico como fuera de él, y favorece la participación efectiva en la vida social.
Asimismo esta competencia implica el conocimiento y manejo de los elementos matemáticos básicos (distintos tipos de números, medidas, símbolos, elementos geométricos, etc.) en situaciones reales o simuladas de la vida cotidiana, y la puesta en práctica de procesos de razonamiento que llevan a la solución de los problemas o a la obtención de información. Estos procesos permiten aplicar esa información a una mayor variedad de situaciones y contextos, seguir cadenas argumentales identificando las ideas fundamentales, y estimar y enjuiciar la lógica y validez de argumentaciones e informaciones. En consecuencia, la competencia matemática supone la habilidad para seguir determinados procesos de pensamiento (como la inducción y la deducción, entre otros) y aplicar algunos algoritmos de cálculo o elementos de la lógica, lo que conduce a identificar la validez de los razonamientos y a valorar el grado de certeza asociado a los resultados derivados de los razonamientos válidos.
La competencia matemática implica una disposición favorable y de progresiva seguridad y confianza hacia la información y las situaciones (problemas, incógnitas, etc.) que contienen elementos o soportes matemáticos, así como hacia su utilización cuando la situación lo aconseja, basadas en el respeto y el gusto por la certeza y en su búsqueda a través del razonamiento.
Esta competencia cobra realidad y sentido en la medida que los elementos y razonamientos matemáticos son utilizados para enfrentarse a aquellas situaciones cotidianas que los precisan. Por tanto, la identificación de tales situaciones, la aplicación de estrategias de resolución de problemas, y la selección de las técnicas adecuadas para calcular, representar e interpretar la realidad a partir de la información disponible están incluidas en ella . En definitiva, la posibilidad real de utilizar la actividad matemática en contextos tan variados como sea posible. Por ello, su desarrollo en la educación obligatoria se alcanzará en la medida en que los conocimientos matemáticos se apliquen de manera espontánea a una amplia variedad de situaciones, provenientes de otros campos de conocimiento y de la vida cotidiana.
El desarrollo de la competencia matemática al final de la educación obligatoria,  conlleva utilizar espontáneamente -en los ámbitos personal y social- los elementos y razonamientos matemáticos para interpretar y producir información, para resolver problemas provenientes de situaciones cotidianas y para tomar decisiones. En definitiva, supone aplicar aquellas destrezas y actitudes que permiten razonar matemáticamente, comprender una argumentación matemática y expresarse y comunicarse en el lenguaje matemático, utilizando las herramientas de apoyo adecuadas, e integrando el conocimiento matemático con otros tipos de conocimiento para dar una mejor respuesta a las situaciones de la vida de distinto nivel de complejidad.
3. COMPETENCIA EN EL CONOCIMIENTO Y LA INTERACCIÓN CON EL MUNDO FÍSICO
Es la habilidad para interactuar con el mundo físico, tanto en sus aspectos naturales como en los generados por la acción humana, de tal modo que se posibilita la comprensión de sucesos, la predicción de consecuencias y la actividad dirigida a la mejora y preservación de las condiciones de vida propia, de las demás personas y del resto de los seres vivos. En definitiva, incorpora habilidades para desenvolverse adecuadamente, con autonomía e iniciativa personal en ámbitos de la vida y del conocimiento muy diversos (salud, actividad productiva, consumo, ciencia, procesos tecnológicos, etc.) y para interpretar el mundo, lo que exige la aplicación de los conceptos y principios básicos que permiten el análisis de los fenómenos desde los diferentes campos de conocimiento científico involucrados.
Así, forma parte de esta competencia la adecuada percepción del espacio físico en el que se desarrollan la vida y la actividad humana, tanto a gran escala como en el entorno inmediato, y la habilidad para interactuar con el espacio circundante: moverse en él y resolver problemas en los que intervengan los objetos y su posición.
Asimismo, la competencia de interactuar con el espacio físico lleva implícito ser consciente de la influencia que tiene la presencia de las personas en el espacio, su asentamiento, su actividad, las modificaciones que introducen y los paisajes resultantes, así como de la importancia de que todos los seres humanos se beneficien del desarrollo y de que éste procure la conservación de los recursos y la diversidad natural, y se mantenga la solidaridad global e intergeneracional. Supone asimismo demostrar espíritu crítico en la observación de la realidad y en el análisis de los mensajes informativos y publicitarios, así como unos hábitos de consumo responsable en la vida cotidiana.
Esta competencia, y partiendo del conocimiento del cuerpo humano, de la naturaleza y de la interacción de los hombres y mujeres con ella, permite argumentar racionalmente las consecuencias de unos u otros modos de vida, y adoptar una disposición a una vida física y mental saludable en un entorno natural y social también saludable. Asimismo, supone considerar la doble dimensión –individual y colectiva- de la salud, y mostrar actitudes de responsabilidad y respeto hacia los demás y hacia uno mismo.
Esta competencia hace posible identificar preguntas o problemas y obtener conclusiones basadas en pruebas, con la finalidad de comprender y tomar decisiones sobre el mundo físico y sobre los cambios que la actividad humana produce sobre el medio ambiente, la salud y la calidad de vida de las personas. Supone la aplicación de estos conocimientos y procedimientos para dar respuesta a lo que se percibe como demandas o necesidades de las personas, de las organizaciones y del medio ambiente.
También incorpora la aplicación de algunas nociones, conceptos científicos y técnicos, y de teorías científicas básicas previamente comprendidas. Esto implica la habilidad progresiva para poner en práctica los procesos y actitudes propios del análisis sistemático y de indagación científica: identificar y plantear problemas relevantes; realizar observaciones directas e indirectas con conciencia del marco teórico o interpretativo que las dirige; formular preguntas; localizar, obtener, analizar y representar información cualitativa y cuantitativa; plantear y contrastar soluciones tentativas o hipótesis; realizar predicciones e inferencias de distinto nivel de complejidad; e identificar el conocimiento disponible, teórico y empírico) necesario para responder a las preguntas científicas, y para obtener, interpretar, evaluar y comunicar conclusiones en diversos contextos (académico, personal y social). Asimismo, significa reconocer la naturaleza, fortalezas y límites de la actividad investigadora como construcción social del conocimiento a lo largo de la historia.
Esta competencia proporciona, además, destrezas asociadas a la planificación y manejo de soluciones técnicas, siguiendo criterios de economía y eficacia, para satisfacer las necesidades de la vida cotidiana y del mundo laboral.
En definitiva, esta competencia supone el desarrollo y aplicación del pensamiento científico-técnico para interpretar la información que se recibe y para predecir y tomar decisiones con iniciativa y autonomía personal en un mundo en el que los avances que se van produciendo en los ámbitos científico y tecnológico tienen una influencia decisiva en la vida personal, la sociedad y el mundo natural. Asimismo, implica la diferenciación y valoración del conocimiento científico al lado de otras formas de conocimiento, y la utilización de valores y criterios éticos asociados a la ciencia y al desarrollo tecnológico.
En coherencia con las habilidades y destrezas relacionadas hasta aquí, son parte de esta competencia básica el uso responsable de los recursos naturales, el cuidado del medio ambiente, el consumo racional y responsable, y la protección de la salud individual y colectiva como elementos clave de la calidad de vida de las personas.

4. TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN Y COMPETENCIA DIGITAL

Esta competencia consiste en disponer de habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información, y para transformarla en conocimiento. Incorpora diferentes habilidades, que van desde el acceso a la información hasta su transmisión en distintos soportes una vez tratada, incluyendo la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación como elemento esencial para informarse, aprender y comunicarse.
Está asociada con la búsqueda, selección, registro y tratamiento o análisis de la información, utilizando técnicas y estrategias diversas para acceder a ella según la fuente a la que se acuda y el soporte que se utilice (oral, impreso, audiovisual, digital o multimedia). Requiere el dominio de lenguajes específicos básicos (textual, numérico, icónico, visual, gráfico y sonoro) y de sus pautas de decodificación y transferencia, así como aplicar en distintas situaciones y contextos el conocimiento de los diferentes tipos de información, sus fuentes, sus posibilidades y su localización, así como los lenguajes y soportes más frecuentes en los que ésta suele expresarse.
Disponer de información no produce de forma automática conocimiento. Transformar la información en conocimiento exige de destrezas de razonamiento para organizarla, relacionarla, analizarla, sintetizarla y hacer inferencias y deducciones de distinto nivel de complejidad; en definitiva, comprenderla e integrarla en los esquemas previos de conocimiento. Significa, asimismo, comunicar la información y los conocimientos adquiridos empleando recursos expresivos que incorporen, no sólo diferentes lenguajes y técnicas específicas, sino también las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación.
Ser competente en la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación como instrumento de trabajo intelectual incluye utilizarlas en su doble función de transmisoras y generadoras de información y conocimiento. Se utilizarán en su función generadora al emplearlas, por ejemplo, como herramienta en el uso de modelos de procesos matemáticos, físicos, sociales, económicos o artísticos. Asimismo, esta competencia permite procesar y gestionar adecuadamente información abundante y compleja, resolver problemas reales, tomar decisiones, trabajar en entornos colaborativos ampliando los entornos de comunicación para participar en comunidades de aprendizaje formales e informales, y generar producciones responsables y creativas.
La competencia digital incluye utilizar las tecnologías de la información y la comunicación extrayendo su máximo rendimiento a partir de la comprensión de la naturaleza y modo de operar de los sistemas tecnológicos, y del efecto que esos cambios tienen en el mundo personal y sociolaboral. Asimismo supone manejar estrategias para identificar y resolver los problemas habituales de software y hardware que vayan surgiendo. Igualmente permite aprovechar la información que proporcionan y analizarla de forma crítica mediante el trabajo personal autónomo y el trabajo colaborativo, tanto en su vertiente sincrónica como diacrónica, conociendo y relacionándose con entornos físicos y sociales cada vez más amplios. Además de utilizarlas como herramienta para organizar la información, procesarla y orientarla para conseguir objetivos y fines de aprendizaje, trabajo y ocio previamente establecidos.
En definitiva, la competencia digital comporta hacer uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles para resolver problemas reales de modo eficiente. Al mismo tiempo, posibilita evaluar y seleccionar nuevas fuentes de información e innovaciones tecnológicas a medida que van apareciendo, en función de su utilidad para acometer tareas u objetivos específicos.
En síntesis, el tratamiento de la información y la competencia digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes, así como las distintas herramientas tecnológicas; también tener una actitud critica y reflexiva en la valoración de la información disponible, contrastándola cuando es necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en los distintos soportes.
5. COMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA
Esta competencia hace posible comprender la realidad social en que se vive, cooperar, convivir y ejercer la ciudadanía democrática en una sociedad plural, así como comprometerse a contribuir a su mejora. En ella están integrados conocimientos diversos y habilidades complejas que permiten participar, tomar decisiones, elegir cómo comportarse en determinadas situaciones y responsabilizarse de las elecciones y decisiones adoptadas.
Globalmente supone utilizar, para desenvolverse socialmente, el conocimiento sobre la evolución y organización de las sociedades y sobre los rasgos y valores del sistema democrático, así como utilizar el juicio moral para elegir y tomar decisiones, y ejercer activa y responsablemente los derechos y deberes de la ciudadanía.
Esta competencia favorece la comprensión de la realidad histórica y social del mundo, su evolución, sus logros y sus problemas. La comprensión crítica de la realidad exige experiencia, conocimientos y conciencia de la existencia de distintas perspectivas al analizar esa realidad. Conlleva recurrir al análisis multicausal y sistémico para enjuiciar los hechos y problemas sociales e históricos y para reflexionar sobre ellos de forma global y crítica, así como realizar razonamientos críticos y lógicamente válidos sobre situaciones reales, y dialogar para mejorar colectivamente la comprensión de la realidad.
Significa también entender los rasgos de las sociedades actuales, su creciente pluralidad y su carácter evolutivo, además de demostrar comprensión de la aportación que las diferentes culturas han hecho a la evolución y progreso de la humanidad, y disponer de un sentimiento común de pertenencia a la sociedad en que se vive. En definitiva, mostrar un sentimiento de ciudadanía global compatible con la identidad local.
Asimismo, forman parte fundamental de esta competencia aquellas habilidades sociales que permiten saber que los conflictos de valores e intereses forman parte de la convivencia, resolverlos con actitud constructiva y tomar decisiones con autonomía empleando, tanto los conocimientos sobre la sociedad como una escala de valores construida mediante la reflexión crítica y el diálogo en el marco de los patrones culturales básicos de cada región, país o comunidad.
La dimensión ética de la competencia social y ciudadana entraña ser consciente de los valores del entorno, evaluarlos y reconstruirlos afectiva y racionalmente para crear progresivamente un sistema de valores propio y comportarse en coherencia con ellos al afrontar una decisión o un conflicto. Ello supone entender que no toda posición personal es ética si no está basada en el respeto a principios o valores universales como los que encierra la Declaración de los Derechos Humanos.
En consecuencia, entre las habilidades de esta competencia destacan conocerse y valorarse, saber comunicarse en distintos contextos, expresar las propias ideas y escuchar las ajenas, ser capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender su punto de vista aunque sea diferente del propio, y tomar decisiones en los distintos niveles de la vida comunitaria, valorando conjuntamente los intereses individuales y los del grupo. Además implica, la valoración de las diferencias a la vez que el reconocimiento de la igualdad de derechos entre los diferentes colectivos, en particular, entre hombres y mujeres Igualmente la práctica del diálogo y de la negociación para llegar a acuerdos como forma de resolver los conflictos, tanto en el ámbito personal como en el social.
Por último, forma parte de esta competencia el ejercicio de una ciudadanía activa e integradora que exige el conocimiento y comprensión de los valores en que se asientan los estados y sociedades democráticas, de sus fundamentos, modos de organización y funcionamiento. Esta competencia permite reflexionar críticamente sobre los conceptos de democracia, libertad, solidaridad, corresponsabilidad, participación y ciudadanía, con particular atención a los derechos y deberes reconocidos en las declaraciones internacionales, en la Constitución española y en la legislación autonómica, así como a su aplicación por parte de diversas instituciones; y mostrar un comportamiento coherente con los valores democráticos, que a su vez conlleva disponer de habilidades como la toma de conciencia de los propios pensamientos, valores, sentimientos y acciones, y el control y autorregulación de los mismos.
En definitiva, el ejercicio de la ciudadanía implica disponer de habilidades para participar activa y plenamente en la vida cívica. Significa construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores democráticos, ejercitar los derechos, libertades, responsabilidades y deberes cívicos, y defender los derechos de los demás.
En síntesis, esta competencia supone comprender la realidad social en que se vive, afrontar la convivencia y los conflictos empleando el juicio ético basado en los valores y prácticas democráticas, y ejercer la ciudadanía, actuando con criterio propio, contribuyendo a la construcción de la paz y la democracia, y manteniendo una actitud constructiva, solidaria y responsable ante el cumplimiento de los derechos y obligaciones cívicas.
6. COMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA
Esta competencia supone conocer, comprender, apreciar y valorar críticamente diferentes manifestaciones culturales y artísticas, utilizarlas como fuente de enriquecimiento y disfrute y considerarlas como parte del patrimonio de los pueblos.
Apreciar el hecho cultural en general, y el hecho artístico en particular, lleva implícito disponer de aquellas habilidades y actitudes que permiten acceder a sus distintas manifestaciones, así como habilidades de pensamiento, perceptivas y comunicativas, sensibilidad y sentido estético para poder comprenderlas, valorarlas, emocionarse y disfrutarlas.
Esta competencia implica poner en juego habilidades de pensamiento divergente y convergente, puesto que comporta reelaborar ideas y sentimientos propios y ajenos; encontrar fuentes, formas y cauces de comprensión y expresión; planificar, evaluar y ajustar los procesos necesarios para alcanzar unos resultados, ya sea en el ámbito personal o académico. Se trata, por tanto, de una competencia que facilita tanto expresarse y comunicarse como percibir, comprender y enriquecerse con diferentes realidades y producciones del mundo del arte y de la cultura.
Requiere poner en funcionamiento la iniciativa, la imaginación y la creatividad para expresarse mediante códigos artísticos y, en la medida en que las actividades culturales y artísticas suponen en muchas ocasiones un trabajo colectivo, es preciso disponer de habilidades de cooperación para contribuir a la consecución de un resultado final, y tener conciencia de la importancia de apoyar y apreciar las iniciativas y contribuciones ajenas.
La competencia artística incorpora asimismo el conocimiento básico de las principales técnicas, recursos y convenciones de los diferentes lenguajes artísticos, así como de las obras y manifestaciones más destacadas del patrimonio cultural. Además supone identificar las relaciones existentes entre esas manifestaciones y la sociedad -la mentalidad y las posibilidades técnicas de la época en que se crean-, o con la persona o colectividad que las crea. Esto significa también tener conciencia de la evolución del pensamiento, de las corrientes estéticas, las modas y los gustos, así como de la importancia representativa, expresiva y comunicativa que los factores estéticos han desempeñado y desempeñan en la vida cotidiana de la persona y de las sociedades.
Supone igualmente una actitud de aprecio de la creatividad implícita en la expresión de ideas, experiencias o sentimientos a través de diferentes medios artísticos, como la música, la literatura, las artes visuales y escénicas, o de las diferentes formas que adquieren las llamadas artes populares. Exige asimismo valorar la libertad de expresión, el derecho a la diversidad cultural, la importancia del diálogo intercultural y la realización de experiencias artísticas compartidas.
En síntesis, el conjunto de destrezas que configuran esta competencia se refiere tanto a la habilidad para apreciar y disfrutar con el arte y otras manifestaciones culturales, como a aquellas relacionadas con el empleo de algunos recursos de la expresión artística para realizar creaciones propias; implica un conocimiento básico de las distintas manifestaciones culturales y artísticas, la aplicación de habilidades de pensamiento divergente y de trabajo colaborativo, una actitud abierta, respetuosa y crítica hacia la diversidad de expresiones artísticas y culturales, el deseo y voluntad de cultivar la propia capacidad estética y creadora, y un interés por participar en la vida cultural y por contribuir a la conservación del patrimonio cultural y artístico, tanto de la propia comunidad, como de otras comunidades.

7. COMPETENCIA PARA APRENDER A APRENDER

Aprender a aprender supone disponer de habilidades para iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y autónoma de acuerdo a los propios objetivos y necesidades.
Esta competencia tiene dos dimensiones fundamentales. Por un lado, la adquisición de la conciencia de las propias capacidades (intelectuales, emocionales, físicas), del proceso y las estrategias necesarias para desarrollarlas, así como de lo que se puede hacer por uno mismo y de lo que se puede hacer con ayuda de otras personas o recursos. Por otro lado,  disponer de un sentimiento de competencia personal, que redunda en la motivación, la confianza en uno mismo y el gusto por aprender.
Significa ser consciente de lo que se sabe y de lo que es necesario aprender, de cómo se aprende, y de cómo se gestionan y controlan de forma eficaz los procesos de aprendizaje, optimizándolos y orientándolos a satisfacer objetivos personales. Requiere conocer las propias potencialidades y carencias, sacando provecho de las primeras y teniendo motivación y voluntad para superar las segundas desde una expectativa de éxito, aumentando progresivamente la seguridad para afrontar nuevos retos de aprendizaje.
Por ello, comporta tener conciencia de aquellas capacidades que entran en juego en el aprendizaje, como la atención, la concentración, la memoria, la comprensión y la expresión lingüística o la motivación de logro, entre otras, y obtener un rendimiento máximo y personalizado de las mismas con la ayuda de distintas estrategias y técnicas: de estudio, de observación y registro sistemático de hechos y relaciones, de trabajo cooperativo y por proyectos, de resolución de problemas, de planificación y organización de actividades y tiempos de forma efectiva, o del conocimiento sobre los diferentes recursos y fuentes para la recogida, selección y tratamiento de la información, incluidos los recursos tecnológicos.
Implica asimismo la curiosidad de plantearse preguntas, identificar y manejar la diversidad de respuestas posibles ante una misma situación o problema utilizando diversas estrategias y metodologías que permitan afrontar la toma de decisiones, racional y críticamente, con la información disponible.
Incluye, además, habilidades para obtener información -ya sea individualmente  o en colaboración- y, muy especialmente, para transformarla en conocimiento propio, relacionando e integrando la nueva información con los conocimientos previos y con la propia experiencia personal y sabiendo aplicar los nuevos conocimientos y capacidades en situaciones parecidas y contextos diversos.
Por otra parte, esta competencia requiere plantearse metas alcanzables a corto, medio y largo plazo y cumplirlas, elevando los objetivos de aprendizaje de forma progresiva y realista.
Hace necesaria también la perseverancia en el aprendizaje, desde su valoración como un elemento que enriquece la vida personal y social y que es, por tanto, merecedor del esfuerzo que requiere. Conlleva ser capaz de autoevaluarse y autorregularse, responsabilidad y compromiso personal, saber administrar el esfuerzo, aceptar los errores y aprender de y con los demás.
En síntesis, aprender a aprender implica la conciencia, gestión y control de las propias capacidades y conocimientos desde un sentimiento de competencia o eficacia personal, e incluye tanto el pensamiento estratégico, como la capacidad de cooperar, de autoevaluarse, y el manejo eficiente de un conjunto de recursos y técnicas de trabajo intelectual, todo lo cual se desarrolla a través de experiencias de aprendizaje conscientes y gratificantes, tanto individuales como colectivas.

8.    AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL

Esta competencia se refiere, por una parte, a la adquisición de la conciencia y aplicación de un conjunto de valores y actitudes personales interrelacionadas, como la responsabilidad, la perseverancia, el conocimiento de sí mismo y la autoestima, la creatividad, la autocrítica, el control emocional, la capacidad de elegir, de calcular riesgos y de afrontar los problemas, así como la capacidad de demorar la necesidad de satisfacción inmediata, de aprender de los errores y de asumir riesgos.
Por otra parte, remite a la capacidad de elegir con criterio propio, de imaginar proyectos, y de llevar adelante las acciones necesarias para desarrollar las opciones y planes personales -en el marco de proyectos individuales o colectivos- responsabilizándose de ellos, tanto en el ámbito personal, como social y laboral.
Supone poder transformar las ideas en acciones; es decir, proponerse objetivos y planificar y llevar a cabo proyectos. Requiere, por tanto, poder reelaborar los planteamientos previos o elaborar nuevas ideas, buscar soluciones y llevarlas a la práctica. Además, analizar posibilidades y limitaciones, conocer las fases de desarrollo de un proyecto, planificar, tomar decisiones, actuar, evaluar lo hecho y autoevaluarse, extraer conclusiones y valorar las posibilidades de mejora.
Exige, por todo ello, tener una visión estratégica de los retos y oportunidades que ayude a identificar y cumplir objetivos y a mantener la motivación para lograr el éxito en las tareas emprendidas, con una sana ambición personal, académica y profesional. Igualmente ser capaz de poner en relación la oferta académica, laboral o de ocio disponible, con las capacidades, deseos y proyectos personales.
Además, comporta una actitud positiva hacia el cambio y la innovación que presupone flexibilidad de planteamientos, pudiendo comprender dichos cambios como oportunidades, adaptarse crítica y constructivamente a ellos, afrontar los problemas y encontrar soluciones en cada uno de los proyectos vitales que se emprenden.
En la medida en que la autonomía e iniciativa personal involucran a menudo a otras personas, esta competencia obliga a disponer de habilidades sociales para relacionarse, cooperar y trabajar en equipo: ponerse en el lugar del otro, valorar las ideas de los demás, dialogar y negociar, la asertividad para hacer saber adecuadamente a los demás las propias decisiones, y trabajar de forma cooperativa y flexible.
Otra dimensión importante de esta competencia, muy relacionada con esta vertiente más social, está constituida por aquellas habilidades y actitudes relacionadas con el liderazgo de proyectos, que incluyen la confianza en uno mismo, la empatía, el espíritu de superación, las habilidades para el diálogo y la cooperación, la organización de tiempos y tareas, la capacidad de afirmar y defender derechos o la asunción de riesgos.

En síntesis, la autonomía y la iniciativa personal suponen ser capaz de imaginar, emprender, desarrollar y evaluar acciones o proyectos individuales o colectivos con creatividad, confianza, responsabilidad y sentido crítico.

jueves, 14 de abril de 2016

OPOSICIONES A PEDAGOGIA TERAPEUTICA

DESCUENTO PROMOCIONAL DEL MES!
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Segunda prueba:
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programación anual de
un curso.
B) Exposición oral de la
programación y de una UD.
entre tres de las 15 de la
programación elegidas a
sorteo. Debate y defensa de
la programación y unidad
expuesta.

» Corrección y asesoramiento de la programación y unidades didácticas, 
» Bloque específico de programación y unidades didácticas.
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» Tutorías específicas después de pasar la primera prueba y como puesta a    punto para esta segunda parte.
» Tutorías grupales de programación.
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INVERSIÓN:
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 Pago mensual. Incluye temario, material didáctico...
 Mensualidad: 120€.
Lugar: Burjassot (Valencia).

SERVICIOS QUE SE INCLUYEN EN EL PRECIO: 

  1. Formación académica (4 sesiones por mes) 
  2. Tutorías de baremación y rebaremación.
  3. Corrección de temas*
  4. Tutorías de técnicas de comunicación oral*
  5. Tutorías de supuestos prácticos
  6. Tutorías de programación *
  7. Tutorías de unidades didácticas *
  8. Consultoría online semanal
  9.  Consulta y material didáctico de refuerzo
  10. Tutorías grupales reducidas.
  11. Temarios nuevos. Incluye temas, anexos, unidades didácticas, técnicas de comunicación y estudio. 
  12. Tutoría de grupo de trabajo, preparación y corrección*
  13. Corrección individualizada de tema por bloque de estudio, supuestos, unidades y programación*
  14. Preparación otras comunidades*
  15. Corrección individualizada de la programación didáctica y unidades didácticas
  16. Exposiciones orales.
  17. Dotación de materiales pedagógicos de apoyo novedosos.

martes, 12 de abril de 2016

ADIVINANZAS DE INFANTIL

Serás capaz de responder estas adivinanzas infantiles? Como su propio nombre indica las adivinanzas infantiles son aquellas que están destinadas a los niños, pero en muchas ocasiones el razonamiento que siguen estos es muy diferente que el que utilizan los adultos, por lo que algunas veces una adivinanza infantil es adivinada por los pequeños mientras que a los mayores les cuesta más.

A continuación se muestran 50 adivinanzas infantiles, ¿serás capaz de resolverlas? ¿acertarás más que tu hijo? Las soluciones se encuentran al final de la página:

50 Adivinanzas Infantiles


1- Adivina quién soy, cuanto más lavo más sucia voy.

2- La habrás oído nombrar. Piensa, medita, recuerda, ¿qué instrumento musical no tiene mas que una cuerda?

3- Todo el mundo lo lleva, todo el mundo lo tiene, porque a todos le dan uno en cuanto al mundo viene.

4- Todos me usan para descansar. Si ya te lo he dicho, no me busques más.

5- Blanco por dentro, verde por fuera. Si quieres que te lo diga espera.

6- Somos muchos hermanitos que en la misma casa vivimos, si nos rascan la cabeza al instante morimos.

7- Es su madre tartamuda, y su padre un buén cantor. Tiene su vestido blanco y amarillo el corazón.

8- En lo alto vive, en lo alto mora, en lo alto teje la tejedora.

9- ¿Cual es el animal que tiene más dientes?

10- Muy chiquito, muy chiquito, él pone fin a lo escrito.

11- Al nacer soy algo verde, al morir bastante rojo. Por dentro estoy más vacío que la cabeza de un loco.

12- ¿Qué será? ¿Qué puede ser? ¿Qué cuanto más grande se hace menos la podemos ver?

13- Sube llena y baja vacía, y si no se da prisa la sopa se enfría.

14- Dos compañeras que siempre van al compás, con las manos por delante y los ojos por detrás.

15- Qué cosa será, qué cosa es, que te da siempre en la cara, pero tu nunca la vez.

16- Tengo cabeza redonda, sin nariz, ojos ni frente. Y mi cuerpo se compone tan solo de blancos dientes.

17- Cerca del polo, desnuda. Sentada sobre una roca; negra, suave y bigotuda.

18- Pérez anda, Gil camina, tonto es quién no lo adivina.

19- Te la digo y no me entiendes, te la repito y no me comprendes.

20- Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser mar ni río, peces en mí he visto yo.

21- Viste de chaleco blanco y también de negro frac. Es un ave que no vuela, pero si sabe nadar.

22- Con unos zapatos grandes, y la cara muy pintada, soy el que hace reir a toda la chiquillada.

23- Tiene famosa memoria, fino olfato y dura piel, y las mayores narices que en el mundo puede haber.

24- Poncho duro por arriba, poncho duro por abajo, patitas cortas y corto el paso. ¿Quién soy?

25- Se parece a mi madre pero es mucho más mayora. Tiene otros hijos que mis tíos son.

26- No es león pero tiene garra, no es pato pero tiene pata. ¿Qué es?

27- Mi picadura es dañina, mi cuerpo insignificante; pero el nectar que yo doy os lo comeis al instante.

28- Tiene luna y no es planeta, tiene un marco y no es puerta. ¿Qué es?

29- Unas son redondas y otras ovaladas, unas piensan mucho y otras casi nada.

30- Quién es, quién es, el que bebe por los pies?

31- Tiene ojos de gato y no es un gato, orejas de gato y no es un gato, patas de gato y no es un gato, rabo de gato y no es un gato. Maulla y no es un gato. ¿Qué es?

32- Oro parece, plata no es. El que no lo adivine tontorrón es.

33- Estando sano me cortan, sin ser enfermo me curan; y en lonchas o empedacitos, dicen que estoy de locura.

34- En marcar está el comienzo y en mentir está el final, el final es el comienzo y el comienzo es el final. Soluciona este problema y mi nombre acertarás.

35- Lomos y cabeza tengo, y aunque vestida no estoy muy larga falda contengo.

36- En las manos de mujeres casi siempre estoy metido, unas veces estirado y otras veces recogido.

37- Viene y va, viene y va, y lo que antes estaba ... ya no está!!!!

38- Soy bonito por delante, algo feo por detrás. Me transformo a cada instante, porque imito a los demás.

39- Dos buenas piernas tenemos, más no sabemos andar. Pero un hombre si nosotros nunca a la calle saldrá.

40- Bramido a bramido, antes de las tormentas todos los hemos oído.

41- Y lo es, y lo es, y no lo adivinas ni en un més.

42- Redondo, redondo, no tiene tapa y no tiene fondo.

43- Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar; corro de día, corro de noche, hasta llegar a la mar.

44- Lana sube, lana baja, y a lo que toca lo raja.

45- Todos me pisan a mi, pero yo a nadie piso; todos preguntan por mi, y yo a nadie pregunto.

46- Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.

47- No es cama ni es león, pero desaparece en cualquier rincón.

48- Zorra le dicen, ya ves, aunque siempre del revés. Se lo come el japonés y plato muy rico es.

49- El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo, y el gato ha sido siempre mi más temible enemigo.

50- Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y con un poco de suerte espero que me lo digas.

Respuestas a las 50 Adivinanzas Infantiles


1- El agua.2- La campana.3- El nombre.
4- La silla.5- La pera.6- Las cerillas.
7- El huevo.8- La araña.9- El ratoncito Pérez
10- El punto.11- El pimiento.12- La oscuridad.
13- La cuchara.14- Las tijeras.15- El viento.
16- El ajo.17- La foca.18- El perejil.
19- La tela.20- La sarten.21- El pingüino.
22- El payaso23- El elefante.24- La tortuga.
25- La abuela.26- La garrapata.27- La abeja.
28- El espejo.29- La cabeza30- El árbol.
31- Una gata.32- El platano.33- El jamón.
34- Carmen.35- La montaña.36- El abanico.
37- La goma de borrar.38- El espejo.39- Los pantalones.
40- El trueno.41- El hilo.42- El anillo.
43- El río.44- La navaja.45- El camino.
46- El sapo.47- El camaleón.48- El arroz.
49- El ratón.50- El níspero.

Los padres quieren hijos felices

«Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»

El filósofo navarro advierte que la sociedad no tratará a los niños por el grado de felicidad que tengan, sino por aquello que sepan hacer
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Luri matiza también que nuestro deber como padres es no incrementar de manera cruel la infelicidad inevitable - ÓSCAR DEL POZO
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Para el filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, y autor de«Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Y no se puede amar a las dos al mismo tiempo. Porque la felicidad solo se puede conseguir jibarizando a la vida. Es decir, por medio de la idiocia. Además, no creo que existan los niños felices». Así lo asegura el ensayista navarro para quien la infancia no solo no es feliz, sino que suele ser una edad «terrible». «La vida es muy compleja. Otra cosa es que pueda haber momentos de gran alegría en la infancia. Pero también puede haberlos diez minutos antes de tu muerte», advierte. «Eso sí, teniendo también claro que no queremos hijos infelices y que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad», matiza.
—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.
—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.
—Tampoco queremos hijos infelices.
—En absoluto, eso sería de juzgado de guardia. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Y la felicidad es una ideología que milita contra esto. ¿Por qué? Por la simpleza de nuestros teóricos, que nos llevan a una felicidad en cursivas. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un no. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz. Además, me parece muy sano que nuestras relaciones sociales, especialmente con los desconocidos, no estén mediadas más que por su profesionalidad, sin necesidad de estar pendientes de la emotividad.
—En su libro «Mejor educados» tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?
—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. En educación o se puede ser «progre» con los pobres. Si vuestros hijos van a una de esas escuelas en las que Bucay es el intelectual de referencia, competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde, y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas, te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, que tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.
—En este sentido, usted aboga por las escuelas tradicionales, frente a otras modernidades pedagógicas. ¿Por qué?
—Mire, hay escuelas, tanto públicas como privadas, que ponen gran entusiasmo en dejar bien claro que no son tradicionales. Viven en la fantasía de que una escuela no puede ser buena si no ha roto con la tradición pedagógica. Quieren ser exclusivamente escuelas del siglo XXI. No es raro que se definan a sí mismas con fórmulas retóricas muy sofisticadas detrás de las cuales no hay ningún contenido claro. Pienso en la psicología positiva, la educación emocional, las inteligencias múltiples... etcétera. Frente a esto, están las escuelas tradicionales, llenas de imperfecciones sí, pero que acumulan una larga experiencia de ensayos y de errores que deberíamos tener en cuenta antes de jugarnos la educación de nuestros hijos a la única carta de nuestra ingenuidad. Es más, con frecuencia la pedagogía beata añade a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? ¿Y la memoria, es un estorbo para tener conocimientos?
—También asegura usted en su obra que la escuela perfecta no existe.
—Esto hay que tenerlo claro cuando se busca un centro educativo para los hijos. Cada escuela tiene sus puntos débiles. Y esto causa una cierta frustración a muchas familias, pero así son las cosas: no existen ni la familia ni la escuela perfecta. Lo que hay que pensar es en el clima intelectual de la familia y en los hábitos de trabajo que reinan en ella. Esos serán mejores indicadores del éxito o el fracaso escolar del niño que la escuela misma. Y, desde luego, el trabajo diario de los niños nos predice con más fiabilidad su futuro éxito que la cantidad que paguemos de cuota escolar.
—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?
—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas. La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino.

¿Qué es el aula de PT?

¿Qué es el aula de Pedagogía Terapéutica?

 El aula de Pedagogía Terapéutica (PT) se plantea como un recurso más para atender a la diversidad del alumnado de un centro educativo.
Al aula de PT vienen alumnos y alumnas con dificultades de aprendizaje de muy distinta índole. Por lo general acuden un número determinado de sesiones a lo largo de la semana para recibir apoyo en aquellas áreas o ámbitos que lo requieran.
No obstante el maestro de PT también puede trabajar dentro del aula ordinaria. De ninguna manera se ha de entender como un espacio aislado, sino como una herramienta más para proporcionar recursos, del tipo que sea. Los procesos educativos, del alumnado que aquí se atiende, se encaminan hacia una visión normalizadora con el fin de potenciar al máximo: - El desarrollo global de los niños y niñas. - La participación en su grupo de referencia. - La participación en la dinámica general del centro. ¿Quién es el maestro de Pedagogía Terapéutica?

 Es el especialista encargado de atender a los alumnos y alumnas con Necesidad Específica de Apoyo Educativo (NEAE). El maestro de PT puede trabajar en cualquiera de las etapas educativas, ya sea Infantil, Primaria o Secundaria. El objetivo base, de este especialista, es compensar los déficits, carencias, lagunas… que afectan al desarrollo integral del alumno o alumna para que pueda llegar a la consecución de los objetivos de ciclo o etapa educativa, en la medida de sus posibilidades.
Para ello utiliza: - Programas instrumentales de apoyo (refuerzo al currículo en las áreas instrumentales de lengua y matemáticas). - Programas específicos de intervención (refuerzo en las áreas madurativas afectadas). La intervención del maestro de PT está dirigida de manera primordial a la atención directa del alumnado y preferentemente para aquellos que presentan necesidades educativas especiales (nee) permanentes. No obstante parte de su labor es asesorar y apoyar tanto al profesorado del centro como a las familias.
Para todo ello es indispensable el trabajo interprofesional, en continua coordinación con los tutores, especialistas, Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP), la familia y profesionales externos al ámbito escolar. 

¿Qué tipo de actividades se realizan en el aula de Pedagogía Terapéutica?
 Las actividades son muy diversas, dependiendo siempre de las características, las necesidades y el nivel de competencia curricular que posea el alumno o alumna. Para unos será una labor de refuerzo continuado de los contenidos que integran las Programaciones de Aula (detectando dificultades, cubrir lagunas, practicar actividades de manera reiterativa, usar recursos manipulativos, utilizar diferentes técnicas metodológicas…), aproximándolos lo más posible a los niveles de exigencia escolar propios de su grupo, ciclo y etapa. ç
Para otros se tratará de extraer el máximo potencial de aprendizaje, persiguiendo la aplicación funcional de los contenidos escolares en el desenvolvimiento de su vida diaria. En este caso será necesario el ajuste curricular y didáctico a las necesidades educativas del alumno o alumna. Por lo general, y tal y como marca la ley, las actividades se centran en las áreas instrumentales de Lengua y Matemáticas.

El maestro de pedagogía Terapéutica: Funciones

Estas funciones nunca han estado demasiado explicitadas en la normativa vigente y tiene su razón de ser, ya que la intervención de los profesores especialistas que prestan apoyo tiene que ver con variadas normas, siempre ha estado sujeta a interpretaciones diversas y, en último término, también compete a cada centro, que debe tomar decisiones respecto a la organización de los y plasmarlas en su Proyecto Curricular, aunque la mayoría de las veces no ocurra así.

Por lo tanto, como materia interpretable que es, la realidad de su puesta en práctica es variada. En todo caso, esta realidad debería cumplir algunos requisitos, de sentido común, como, no entrar en contradicción con las distintas normas de referencia (más adelante se detallan), no atribuirse funciones que corresponden a otros profesionales (tutores, jefes de estudio, orientadores), y, por último, tener por norte (aunque en ocasiones surjan muchas dudas) la optimización del desarrollo de los alumnos con necesidades educativas especiales. 

Las principales normas de referencia son las que señalan a continuación:
  • Capìtulo V del Tìtulo I de la LOGSE, referido a la Educación Especial: En su artículo 37: …el sistema educativo deberá disponer de profesores de las especialidades correspondientes.
  • Decreto 696/95 de 28 de abril, sobre ordenación de la Educación Especial: en su artículo 8 menciona como recursos, a los profesores especialistas en Pedagogía Terapéutica y en Audición y Lenguaje.
  • LOCE (10/2002), en el capítulo VII, De la atención a los alumnos con necesidades específicas: En su artículo 44 dice Los alumnos con necesidades educativas especiales que precisen determinados apoyos y atenciones educativas específicas por padecer discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales, o por manifestar graves trastornos de personalidad o de conducta tendrán una atención especializada con arreglo a los principios de no discriminación y normalización educativa.
  • Decreto 1344/91 de 6 de septiembre, sobre el Currículo de Educación Primaria: en su artículo 9 señala que los profesores tutores se coordinarán con los profesores de apoyo.
  • Decreto 1345/91 de 6 de septiembre, sobre el Currículo de la E. S. O.: Aparecen parecidas referencias y, en concreto, en su artículo 17.1 se dice: En la ESO podrán realizarse ACIs dirigidas a a.c.n.e.e.
  • Real Decreto 82/1996 de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria: En su artículo 24. g), se dice: Es competencia del claustro coordinar las funciones referentes a la orientación, tutoría, evaluación y recuperación de los alumnos; en su artículo 34. c), se dice: Es competencia del jefe de estudios coordinar las actividades de carácter académico, de orientación y complementarias, de maestros y alumnos, en relación con el Proyecto Educativo , Proyectos Curriculares de etapa y la P.G.A. y, además, velar por su ejecución; en el artículo 49, se dice que el Proyecto Curricular de Etapa incluirá: f) La organización de la orientación educativa y el plan de acción tutorial, y g) Criterios y procedimientos para realizar las ACIs de los a.c.n.e.e.
  • Real Decreto sobre Reglamento Orgánico de de los Centros de Educación Secundaria: En su artículo 24 sobrefunciones del claustro, en su punto g) figura: Coordinar las funciones referentes a la orientación, tutoría, evaluación y recuperación de alumnos; en su artículo 33 cobre competencias del jefe de estudios, en su punto c) figura: coordinar las actividades de carácter académico, de orientación y complementarias, de maestros y alumnos, en relación con el Proyecto Educativo , Proyectos Curriculares de etapa y la P.G.A. y, además, velar por su ejecución; en el artículo 42 sobre funciones del D.O., en su apartado c) se señala: Elaborar la propuesta de criterios y procedimientos previstos para realizar las ACIs para a.c.n.e.e. y elevarla a la CCP para suposterior inclusión en el P.C. de etapa; en el artículo 67 sobre el Proyecto Curricular de Etapa, en su apartado e) se dice que incluirá: Criterios y procedimientos previstos para organizar la atención a la diversidad de los alumnos. Cuando existan a.c.n.e.e. se incluirán los criterios para la realización de las ACIs.
  • Proyecto Curricular de Etapa o Proyecto Educativo: En base a lo que se explicita en los ROCs, algunos centros señalan algunas particularidades sobre la intervención educativa de los profesores especialistas en PT y AL, aunque en general no hay nada escrito.

Aparte de todo esto, las mayores concreciones al respecto proceden de una circular de la Dirección Provincial de Educación de Burgos, de 5 de julio de 1998, que se distribuyó por todos los centros, y cuyo contenido (no modificado hasta la fecha) era el siguiente:

CRITERIOS DE ACTUACIÓN PARA PROFESORES DE PEDAGOGÍA TERAPÉUTICA O PROFESORES DE EDUCACIÓN ESPECIAL

Partiendo de la legislación vigente:
• LOGSE, capítulo 5 artículos 36 y 37.
• Reales Decretos 1344/1345 de 6 de Septiembre de 1.996 donde se establecen los currículos de E.I., E.P. Y E.S.O. artículos 12 y 17.
• Real Decreto 28 de Abril de 1.995-sobre ordenación de la Ed. de los alumnos con n.e.e.


Se acuerdan los siguientes criterios y ámbitos de actuación. 

CRITERIOS DE ACTUACIÓN
• El profesor/a especialista en Pedagogía Terapéutica debe considerarse como un recurso personal al servicio del Centro o zona.
• Los alumnos objeto de apoyo por parte del profesor de P.T. son: A.C.N.E.E. asociados a discapacidad psíquica, sensorial o motora, trastornos graves de personalidad y a.c.n.e.e. asociadas a sobredotación en cualquier caso, previa evaluación psicopedagógica del E.O.E.P./Orientador/a que así lo determinen.
• La atención educativa a a.c.n.e.e. debe realizarse en un ambiénte lo más normalizado posible.
• El profesor de P.T. debe colaborar con Los Equipos Educativos, ciclos, tutores y otros profesores de apoyo para que en el P.E.C. y P.C.E. se contemplen las medidas de atención a la diversidad.
• Todos los a.c.n.e.e. objeto de apoyo por parte del P.T. deben tener un documento individual donde quden reflejadas las A.C.Is correspondientes.
• El profesor de P.T. debe trabajar de forma coordinada con el resto de los profesionales que inciden en la atención educativa a los a.c.n.e.e. (tutor, profesor de área y resto de especialistas).

ÁMBITOS DE INTERVENCIÓN

1. A nivel de Centro:
• El profesor de P.T. colaborará en la toma de decisiones respecto a metodología, organización, criterios de evaluación... que favorezcan la integración de a.c.n.e.e. y se refleje en los documentos oficiales del Centro.
• El profesor de P.T. participará en la elaboración de los criterios de atención a la diversidad recogidos en el P.C.E., P.E.C., P.G.A.,...
• El profesor de P.T. junto con el resto de profesionales que atienden al alumno dispondrán de la carpeta o documento individual de a.c.n.e.e., durante el periodo escolar y, éste será custodiado, en el expediente del alumno, por el Equipo Directivo en periodos vacacionales.

2. A nivel de Equipo Educativo:
• El profesor de P.T. colaborará en la prevención de dificultades de aprendizaje y orientación a profesores sobre el tratamiento de las mismas.
•    El profesor de P.T.  orientará y asesorará sobre adaptaciones metolológicas y organizativas.
• El profesor/a de P.T. mantendrá reuniones de coordinación por ciclos, con tutores y otros profesionales que atienden a a.c.n.e.e. para unificar criterios de intervención.
• El profesor de P.T. colaborará en la adaptación y elaboración de materiales didácticos adaptados.
• El profesor de P.T. elaborará, junto con profesor tutor y de áreas, materiales específicos para a.c.n.e.e.
• El profesor de P.T. Orientará a Profesores Tutores sobre evaluación y promoción de a.c.n.e.e.

3 . A nivel de Aula:
• El Profesor de P.T. colaborará en la planificación y desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje en el aula.
• El profesor de P.T. participará en medidas de flexibilización, organización, metodología, criterios de evaluación y promoción.
• El profesor de P.T., en colaboración con el Prof. tutor/a especialistas, E.O.EP. y/o Orientador/a fijarán la competencia auricular general y por áreas de los a.c.n.e.e. para poder ajustar el curriculum.
• El profesor de P.T. elaborará y desarrollará, en coordinación con prof. tutor/a y/o de áreas, la A.C.I. que quedarán reflejadas en el documento correspondiente y realizará un seguimiento periódico que sirva de base para el informe pedagógico de final de curso.
• En las A.C.I. elaboradas por profesor/a tutor, prof. de P.T. y otros profesionales se considerarán todas las áreas del curriculum ordinario en términos de capacidades.
• Los profesionales que atienden a los a.c.n.e.e. de forma directa, cumplimentarán la carpeta o documento individual en el que, aparte de las A.C.Is, reflejarán: horarios, acuerdos trimestrales, síntesis de entrevistas familiares, tiempos de apoyo,...)

4. Atención directa a alumnos
• El profesor de P.T. deberá realizar atención directa a a.c.n.e.e. en el ambiene más normalizado posible.
Los apoyos deberán organizarse junto con Jefe de estudios, E.O.E.P.u Orientador en los espacios y tiempos que se determinen a principio de curso.
• Cuando los apoyos se realicen fuera del aula deberán agruparse a los alumnos por competencia curricular con objeto de rentabilizar recursos personales.
• Los profesores de P.T.  deberán atender al menos 5 h/s en apoyo específico a a.c.n.e.e.
• El profesor de P.T. participará en la selección, elaboración y adaptación de materiales curriculares para a.c.n.e.e.

5. Con padres:
• Los profesores de P.T. junto con profesor tutor, prof. de A.L. y E.O.E.P./Orientador deberán realizar, de forma prescriptiva, dos reuniones con padres de a.c.n.e.e., una a principio y otra a final de curso; a principio de curso para informarles sobre A.C.Is, materiales... y solicitar su colaboración y al final para informar sobre el progreso del alumno y propuesta de promoción..
El Prof. Tutor y prof. de P.T. informarán, a lo largo del curso, a las familias sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y otros aspectos relevantes de la atención educativa.
De todas las reuniones mantenidas con padres de a.c.n.e.e. ,el prof. tutor y profes. de P.T. reflejarán, por escrito, una síntesis.
 
Finalmente, en la Instrucción 20/2003 de la Dirección General de Formación Profesional e Innovación Educativa, relativa a laPlanificación de actuaciones con el alumnado de necesidades educativas especiales durante el curso 2003-04, en el apartado 2. OBJETIVOS, se señala entre otras, lo siguiente; A los efectos de la presente instrucción, se consideran objetivos propios del ámbito de la atención a las necesidades educativas especiales, los siguientes: 1. Adecuada atención educativa en los centros de Educación Infantil,  Primaria y Secundaria, al alumnado con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad física, psíquica, sensorial, o graves  trastornos de personalidad o de conducta; en el apartado  4. TIPOLOGÍA DEL ALUMNADO CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES, en el punto c) al tratar el caso de los alumnos “límites”, se expresa lo siguiente: El plano de los recursos humanos se refiere a la provisión de determinados recursos de apoyo, dirigidos en este caso a las necesidades educativas especiales. El alumnado "límite" puede beneficiarse del apoyo del profesor específico de P. T. Cuando el centro ya cuenta con este recurso por la existencia de otros alumnos que requieran ACIs más significativas.........y puedan completar su jornada con la atención a los “límites”. Pero la existencia de a.c.n.e.e. “límites” no justifica por sí misma la adjudicación del recurso de P. T.
De este documento es especialmente importante lo que se denomina CRITERIOS DE ACTUACIÓN. Estos criterios están claramente en línea con la normativa de carácter superior, jerárquicamente hablando, y los repetimos aquí:
• El profesor/a especialista en Pedagogía Terapéutica debe considerarse como un recurso personal al servicio del Centro o zona.
• Los alumnos objeto de apoyo por parte del profesor de P.T. son: A.C.N.E.E. asociados a discapacidad psíquica, sensorial o motora, trastornos graves de personalidad y a.c.n.e.e. asociadas a sobredotación en cualquier caso, previa evaluación psicopedagógica del E.O.E.P./Orientador/a que así lo determinen.

• La atención educativa a a.c.n.e.e. debe realizarse en un ambiénte lo más normalizado 
posible.
• El profesor de P.T. debe colaborar con Los Equipos Educativos, ciclos, tutores y 
otros profesores de apoyo para que en el P.E.C. y P.C.E. se contemplen las medidas de atención a la diversidad.
• Todos los a.c.n.e.e. objeto de apoyo por parte del P.T. deben tener un documento 
individual donde quden reflejadas las A.C.Is correspondientes.
• El profesor de P.T. debe trabajar de forma coordinada con el resto de los profesionales que inciden en la atención educativa a los a.c.n.e.e. (tutor, profesor de área y resto de especialistas).
Las dudas sobrevienen respecto a qué se denominan necesidades educativas especiales, pero esta determinación debe ser competencia del orientador, aunque resulte difícil a veces. En este sentido puede resultar aclaratoria la definición que aparece en el libro titulado ALUMNOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES Y ADAPTACIONES CURRICULARESeditado por el MEC (Centro Nacional de Recursos para la Educación especial) en 1992, en el que se  señala que Un alumno tiene necesidades educativas especiales cuando presenta dificultades mayores que el resto de los alumnos para acceder a los aprendizajes que se determinan en el currículo que le corresponde por su edad (bien por causas internas, por dificultades o carencias en el entorno sociofamiliar o por una historia de aprendizaje desajustada) y necesita, para compensar dichas dificultades, adaptaciones de acceso y / o adaptaciones curriculares significativas en varias áreas de ese currículo.
La otra duda habitual es la de si puede intervenir con alumnos no determinados con necesidades educativas especiales, o que éstas no estén asociadas a discapacidad física, psíquica, sensorial, o graves  trastornos de personalidad o de conducta. En estos casos, teniendo en cuenta la normativa anterior,  puede deducirse lo siguiente:
 a) En el apoyo dentro del aula en que haya a.c.n.e.e., podrá apoyarse a quien se estime necesario, de acuerdo con el tutor y según la organización de la clase, siempre que se salvaguarde la atención a los a.c.n.e.e. “preferentes”.

b) En el apoyo externo, una vez que los alumnos c.n.e.e. “preferentes” se encuentren suficientemente atendidos, podrán realizarse otro tipo de apoyos que el  jefe de estudios encomiende, siempre con la deseable colaboración del orientador, siguiendo un orden de prioridades (en función de dificultades), preferiblemente de acuerdo con lo que en este sentido hubiera sido reflejado en el P. Curricular de Etapa, en todo caso, salvo buen fin, ya que, en buena ley, el ROC y el PCE lo permitirían.