¿En qué consiste el programa psicoeducativo?
Las orientaciones psicoeducativas que se proponen a continuación incluyen dimensiones relativas a la información/educación, conductuales y cognitivas que son respaldadas por los procedimientos más vigentes en materia de TDAH.
Psicoeducación informativa
La psicoeducación informativa constituye la primera parte de la intervención y consiste en sesiones grupales dirigidas a proporcionar un mejor conocimiento de todos los aspectos que engloba la patología del TDAH y que tiene la siguiente estructura:
- Qué es el TDAH: donde se explica en qué consiste el trastorno, sus características, síntomas, causas y factores asociados.
- Diagnóstico del TDAH: cómo se lleva a cabo, que pruebas nos pueden ayudar y orientar en su elaboración. Comorbilidad.
- Tratamiento del TDAH: Tratamiento farmacológico y psicoterapéutico. Beneficios de los mismos. Manejo y abordaje en el medio familiar.
- El TDAH y la escuela: el TDAH en el ámbito escolar y como se puede intervenir desde los centros educativos.
Es una etapa breve del proyecto en la que se prioriza la transmisión de información acerca de la enfermedad. Tiene una eficacia limitada, pero permite acceder al conocimiento para modificar actitudes y conductas que se pueden trabajar posteriormente.
Psicoeducación conductual
La
psicoeducación conductual, es la segunda parte de la intervención y consiste en, mediante estrategias efectivas (manejo de contingencias, técnicas de modelado, refuerzos, economías de fichas, extinciones, tiempos fuera, estímulo-conducta, etc.) de
abordaje grupal e individual sobre la conducta problema, que permitan un funcionamiento adaptado y eficaz en el
medio familiar; y que está supervisado por un profesional. De igual forma se contribuye a gestionar el desbordamiento emocional que sufre la familia en el manejo cotidiano de estas situaciones.
Se trabaja sobre casos prácticos que llevan los participantes al grupo, de una situación problema, creando una discusión sobre las intervenciones llevadas a cabo y qué corrección debe realizarse para que sea una actuación eficaz y terapéutica.
Por ejemplo, si el menor actúa diciendo las cosas a gritos y le regañamos gritando, estamos manteniendo la conducta problema con el ejemplo de nuestra intervención, ya que ejercemos influencia como modelos en el aprendizaje de comportamientos. Sin embargo, si al señalar la conducta problema, mantenemos un aire calmado, sereno pero firme y sin crispación, favorecemos la imitación siendo firmes ante la petición de una conducta adecuada.
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